Macri no fue un buen candidato. Fue lo que había, por cierto infinitamente mejor que Esha y su pandilla.
Primero rechazó la alianza con Massa (que en esa época la odiaba activa y abiertamente a Esha), "porque alcanza con lo que hay", según su pintoresco gurú. No basta que alcance, tiene que sobrar porque siempre algún percance se presenta. Massa le hubiera aportado una victoria por amplio margen y una mayoría legislativa que después le hizo mucha falta.
Ese fue el primer error estratégico y muchos otros vinieron detrás. No tiene que alcanzar, tiene que sobrar. No es lo mismo ganar por un pelo que ganar al trote. Si se recluta solo a los buenos, se lucha solo y se pierde. Primero juntar y después formar...
Después, con la idea mezquina del "amarillo puro", se privó de una mayor participación radical, que hubiera aportado sensibilidad política y marginó a la Coalición Cívica, que hubiera aportado nivel intelectual y firmeza moral.
Con eso y con todo, se logró corregir el rumbo y poner proa hacia el punto de destino. Se avanzó, pero apenas, muy despacio, entre múltiples escollos: las inversiones no fueron mucho más que la fina garúa ácida del carry trade (arbitraje entre la tasa en dólares muy baja por entonces y la altísima tasa en pesos, con un dólar quieto) y el chaparrón aislado de Vaca Muerta.
Para el Estado, el carry trade era algo así como vivir de la tarjeta y para los especuladores era algo así como jugar al Martín Pescador. Desde el exterior se traían dólares, que estaban dando tasas bajísimas, para vendérselos al Banco Central, que emitía pesos para pagarlos. Para que esos pesos no causaran inflación, el Central emitía Letras del Banco Central (LEBAC) a tasas muy altas y a corto plazo. Las reservas crecían y el Estado con los pesos extra podía financiar el déficit heredado, mientras lo iba reduciendo de a poco, conforme a su política de gradualismo, que fue atinada. Los inversores financieros lograban una gran ganancia mientras el dólar no subiera. Podían cubrir ese riesgo comprando dólar futuro, pero entonces la ganancia resultaba poco atractiva. Como siempre, el riesgo es proporcional a la ganancia... y bueno, la tentación es irresistible: en el mercado, la codicia suele vencer al miedo...
Vaca Muerta permitió exportar gas en vez de importarlo. El campo aumentó y diversificó muchísimo la producción y las exportaciones, con bastante valor agregado: harinas, aceites, biodiésel y carnes. La inversión del campo era interna y se transformaba en divisas genuinas.
A falta de la lluvia de inversiones de riesgo, se decidió regar con deuda y obra pública, lo cual no era malo como una segunda opción. Lo malo fue que al final se rompió la canilla y se inundó todo...
A pesar de la tripulación insuficiente, del capitán inexperto y del barco muy averiado, se pudo remontar con éxito el cabo de las elecciones legislativas 2017. La tormenta feroz del 2018 (sequía, inundación, otra sequía, suba de la tasa internacional, impuesto a la renta financiera, retiro del carry trade, etc.) no se acertó a capear.
La primera maniobra, movilizar parte de las reservas para suplir los 14 mil millones y medio de exportaciones perdidas, vaya y pase. La segunda maniobra, regalar dólares a ARS 20 para que el negocio les cerrara a los especuladores del carry trade cuando se quisieron ir todos juntos, fue imperdonable: una cosa es dejarlos arriesgarse en pos de hacer grandes ganancias y otra cosa es garantizárselas con las reservas del pueblo argentino.
Cuando se terminaron de ir las oscuras golondrinas, se subió el dólar a 40, pero todos seguían comprando igual o más, vaciando peligrosamente las reservas que quedaban. La encerrona fue que o se vendían masivamente dólares agotando las reservas o se lo dejaba subir generando un hiperinflación cuando los precios se ajustaran al dólar. Al final, como siempre, pasaron las dos cosas.
La tercera maniobra, tratar de calmar la demanda de dólares por parte del público pidiendo al FMI, por las dudas, un stand by, o sea un crédito contingente, un acuerdo para girar dólares en descubierto, solamente para pagar los vencimientos de las deudas en caso de necesidad, a una tasa bajísima, hasta 57 mil millones, vaya y pase. La cuarta maniobra, pedir real y efectivamente desembolsos de 44 mil millones para vendérselos a un mercado insaciable, sacar pesos de la plaza subiendo la tasa de interés con el objeto de de controlar la inflación así producida y al mismo tiempo bajar el déficit mediante una recesión bravísima, fue directamente fatal.
Un problema que empezó por haber dejado de ganar 14 mil millones y medio terminó con una deuda de 44 mil millones, el dólar cotizando al triple (con tendencia a infinito y un aumento escalofriante de la pobreza. No sorprende que semejante tormenta haya hundido al gobierno, un barco ya maltrecho que avanzaba a los tumbos: por las malas maniobras se perdió el equivalente de tres barcos... La torpeza es la explicación más benévola.
Ahora había que vender los dólares que habían entrado antes a las reservas por el carry trade para comprar LELIQS, es decir para comprar pesos, prestárselos al Gobierno y así financiar el gradualismo en el ajuste: subsidiar tarifas, planes y demás gasto social, el 70% del presupuesto (la corrupción bajó en algo). La pregunta es ¿a cuánto?
Salvo las inversiones en obra pública y en capacitación, todo ese gasto social no tuvo mayor retorno, ni aumentó las exportaciones, así que muchos dólares no había para reponer los vendidos. Cuando hubo que emitir para devolverles los pesos a los que ya no querían renovar semanalmente las letras, todos fueron a comprar dólares en tropel. Se recurrió al Fondo, cambiando deuda cara en pesos y de cortísimo plazo por deuda barata y a un plazo algo mayor, pero en dólares. La maniobra tuvo sentido, vista la gravedad del contexto...
¿Fue criminal venderles baratos esos dólares a los tenedores de letras? El Estado no tenía obligación de venderle dólares a nadie, y menos baratos, y menos prestados, máxime que fueron prestados con el destino único de pagar las deudas internacionales en dólares, y solamente en el caso de que las reservas no alcanzaran. También es cierto que si el Estado no vendía, el efecto "Puerta 12" de todas las "oscuras golondrinas" comprando dólares al mismo tiempo hubiera disparado el precio y con él la inflación. Al final, eso pasó igual.
Náufragos y todo, gracias al terror fundado que inspira Esha, y a un esfuerzo titánico pero tardío, Cambiemos logró sobrevivir y llegar a las islas del Congreso, de varias provincias y de muchas intendencias. Fue una posición de repliegue más que suficiente para reequiparse y volverlo a intentar.
OBJETIVO
Ganar las elecciones legislativas en el 2021 fue el primer paso indispensable para volver en el 2023.
Se supuso que multiprocesada Esha no podía ganar, y ganó. Esha decía que la procesaban, no por sus actos archiconocidos y recontraprobados, sino solamente para evitar que ganara. Ahora es al revés, hay que ganarle para que los procesos avancen y culminen. El supuesto fin se transformó en el medio indispensable. Es una tragedia institucional, es un escándalo judicial, es una vergüenza nacional, pero es la REALIDAD: los jueces son más corruptos que los ladrones, así que a la corrupción hay que ganarle primero en las urnas... si los votantes dejan de ser corruptos aspiracion ales... Alguna vez se logró, se puede volver a lograr.
Las elecciones las pierden o las ganan los oficialismos. Hay que reconocer que Esha y su Albertítere nos la están dando servida... hacen todo lo que se temía que hicieran, y mucho más. Si Alberto gobierna bien y se corta solo, llegarán divididos y no podrán ganar. Si llegan unidos, los errores y el desgaste del gobierno se le van a facturar a Esha, como la Titiretera Mayor de la Nación. Es cuestión de anotar todos sus errores para, cuando llegue el momento, pasar la factura electoral.