Es turismo emisivo argentino es medio estructural: no tiene playas tropicales y además hay una visión aspiracional de Europa y ahora de Miami. Así que el argentino genera plata aquí, evadiendo los impuestos todo lo posible, pero por todo aquéllo tiende a gastarla y a invertirla afuera. Con el talento, pasa más o menos lo mismo: los argentinos bien formados se destacan y parten a abastecer tiaras, tronos, canchas, escenarios, micrófonos y museos del mundo entero, pero sus aportes locales son casi nulos.
Desde los primeros conquistadores hasta los últimos inmigrantes, fue más una colonia de extracción que una colonia de asentamiento. El éxito consistía en "hacer la América" rápidamente para reintegrarse a su pueblo de origen en un nivel social más alto... "Inmigrante que viene, emigrante que va", dice la canzonetta. Los argentinos actuales descendemos de quienes quedaron acá, más bien los fracasados, que degeneraron culturalmente a un nivel cuasi nativo. Si uno de los hijos o los nietos llega a la posición deseada, tiende a ir a lucirse en el lugar de origen y por extensión a las grandes capitales europeas.
Cuando con tantas idas y vueltas la situación política, y sobre todo la económica, se ponen bravas, aun los argentinos de más arraigo prefieren emigrar hacia lugares mejores en vez de quedarse a disputar el liderazgo para mejorar su propio país. El gobierno queda a la deriva, por lo general en manos de los peores saqueadores, o con suerte a cargo de mediocres más o menos bien intencionados. Todos saben que el país produce constantemente talentos de toda laya y de categoría mundial, pero al gobierno ni se acercan...
Los inmigrantes siguen llegando, no porque así lo deseen, sino porque se ven forzados a huir de lugares peores, como Venezuela. Volverán si allí mejoran las cosas, como ya lo están haciendo algunos paraguayos y bolivianos, o partirán hacia mejores horizontes (Estados Unidos, Canadá, Australia, Dinamarca, etc.) en cuanto consigan reunir los requisitos. Una vez más, arraigarán aquí quienes no tengan más remedio, mientras no tengan más remedio. Para sus hijos, que podrán llegar a universitarios gratuitamente en la Argentina, quizás la emigración al "primer mundo" renazca como opción.
La ubérrima y generosa Argentina se hunde en la pobreza porque todos la disfrutan y nadie la paga, ni invierte en ella. Los ricos ganan adentro, donde evaden los impuestos, para luego gastar e invertir afuera. Los pobres vienen a trabajar, cuando no consiguen subsidios, a curarse o a capacitarse y después siguen viaje. Sean parte de la carga o de la sangría, todas las clases sociales están llenas de individuos desafectos...