Para quien quiera profundizar un poco.
Si están de acuerdo, difundan. Si no, lo debatimos con calma.
PANDEMIA NO ES IGUAL A CUARENTENA
Nunca estuve en contra de la cuarentena, como primera medida indispensable y a falta de mejor cosa. Lo que no puede ser es una medida única y definitiva, sin matices ni plazos.
NADIE pone la economía por sobre la vida, ni cuestiona que en la emergencia la cuarentena es imperativa. Lo que algunos plantean es que no pueden sostener la cuarentena con una ayuda limitada y tardía que a veces ni llega. Cada vez son más y reclaman con mayor energía, incluso con desesperación. Hoy ya hay una resistencia generalizada.
Creo que la ayuda social con dinero recién impreso es muy mala. Si se invirtieran esos millones en capital para producir, y no directamente en consumir, se podría dar capacitación y trabajo a domicilio, en vez de pesos recién emitidos, que compran poco y nada. Si nadie produce ni trabaja, pronto puede no haber qué comprar.
Sí pienso que hay muchas otras medidas que se pueden adoptar y no se adoptan:
1) Permitir los análisis (el barbarismo "testeos" me choca), voluntarios particulares y, desde el sistema estatal, hacer cuantos análisis se pueda. Que la Argentina tenga problemas con las vacunas, vaya y pase, pero que la Argentina no pueda conseguir ni fabricar lo necesario para hacer los análisis es incomprensible...
Luego de analizar a todos dos veces por semana, se podría dejar trabajar, circular y viajar a los sanos, con algún tipo de "pasaporte verde".
2) Ayudar a los aislados dándoles a domicilio TRABAJO, CAPACITACIÓN y tambien más y mejor ayuda. Las quejas y los incumplimientos no son por desacuerdo con el aislamiento, sino por las necesidades básicas imperiosas que quedan insatisfechas.
3) La enorme mayoría de los alumnos van a colegios cercanos a su casa, especialmente los del sistema público. Los que no, suelen tener transporte escolar privado que, con tal de trabajar, observará cuanto protocolo sea del caso. A los relativamente pocos que iban en colectivo, se les pueden brindar transporte adicional. Por ejemplo, toda la flota de turismo y de larga distancia está ociosa: con ella se podría reforzar el transporte suburbano para respetar los aforos. Dar créditos y subsidios masivos para monopatines, bicicletas y motos de baja cilindrada, porque el transporte público es el gran cuello de botella.
4) ESCALONAR: No parece lógico restringir horarios, lo cual en principio aumenta la densidad. Más bien habría que AMPLIARLOS. No es costoso ni difícil reorganizar los turnos y contraturnos por todas partes, para evitar al máximo las aglomeraciones. Por ejemplo, los negocios de las veredas pares podrían abrir por la mañana y los de las impares por la tarde. Idem según la última cifra del DNI, de la patente del auto, etc. La construcción trabaja al aire libre o con baja densidad, por lo cual es factible guardar la distancia. Se podría pensar en un turno de 06:00 a 14:00 y otro de 14:00 a 22:00: los obreros tendrían todo el sistema de transporte público a su disposición. De 06:00 a 08:00 viajarían gastronómicos, docentes y domésticas. De 08:00 a 10:00, bancarios y administrativos, etc., etc.
5) Poner a toda la Administración Pública, a la Justicia y al Congreso a trabajar EN SERIO desde su casa, o con los protocolos adecuados, como muchísimos ya lo hacían antes de la pandemia.
6) Mandar los enfermos y los equipos de terapia intensiva de un lugar a otro con fluidez. Se montaron unidades de campaña por todas partes y se pueden montar más. China construyó un hospital de 10.000 camas en días... no digo tanto, pero algo se podrá hacer.
7) Los médicos especializados en terapia intensiva no se improvisan, pero se pueden distribuir mejor e incluso traer de países serios. La contraestación es una gran ventaja que no se ha visto aprovechar.
8) Por supuesto, las manifestaciones, las fiestas clandestinas, los funerales, las vacaciones de Semana Santa y demás resultan absurdas en el contexto. El virus no entiende de buenas o malas razones. TODO lo que se pueda hacer acotando el riesgo se debe permitir siempre. TODOS los eventos supercontagiadores se deben prohibir siempre.
9) Encapricharse con la nocturnidad y la gastronomía recuerda a la caza de brujas que acompañaba a las pestes de antaño. Existen mil soluciones, como los food trucks y demás, pero nadie escucha a los desesperados gastronómicos. Si se puede atender al aire libre de día, también se puede hacerlo de noche. Con dos turnos de 21:00 a 23:00 y de 23:00 a 01:00 debiera haber menos contagios que todos juntos de 20:00 a 22:00. Lo malo son las aglomeraciones, no la hora...
En fin, parece mentira semejante falta de creatividad, imaginación y sensibilidad. La política es binaria: se debate entre cerrar todo y matarnos de hambre o abrir, festejar, enterrar y hacer turismo como si nada y contagiarnos la peste... Recuerda a la medicina más primitiva, que amputaba los miembros infectados, extraía las muelas variadas y así sucesivamente. Se parece más a una carnicería que a una intervención quirúrgica.
La evidencia científica debe fundamentar expresa y específicamente todas y cada una de las restricciones, que siempre deben ser la excepción y nunca la regla. Haber cerrado TODO el país por tanto tiempo fue una orgía de totalitarismo, un pico de desenfreno omnipotente. El AMBA es una cosa y los pueblitos serranos son otra muy distinta. Detener con un helicóptero a un remero solitario en un kayak fue el colmo del disparate.
Seguro que hay muchas más medidas lógicas, eficaces y sensatas... es cuestión de escuchar, reflexionar, seleccionar y ¡actuar!
COMBINAR SALUD, ECONOMÍA Y POLÍTICA
El aislamiento es el recurso más rápido, más seguro, más eficaz, pero también es el el más costoso, al punto de ser dudosa su sustentabilidad. Su error puede ser subestimar la economía y la política. Hay que atender las tres al mismo tiempo, con las prioridades lógicas, pero sin descuidar totalmente a ninguna de ellas. Combatir las cucarachas quemando el edificio es una exageración, una locura o un crimen.
Mantener a todo un país parado, sin reservas (peor: con deuda) y sin crédito, a fuerza de emitir y repartir la plata no puede sino desembocar en una inflación de órdago. En el momento mismo del encierro no se nota tanto, ya que está reprimida por la baja velocidad de circulación, pero a la larga, si no hay producción, el papel pintado que se imprime no vale nada. Los precios de la poca producción que hay han aumentado, están aumentando y van a aumentar hasta equipararse a la enorme masa monetaria. Si imprimir plata y regalarla fuera la solución, gobernar sería jauja.
Como opción a hacer 14 días de cuarentena ¿no se podría hacer, incluso voluntariamente, un análisis? El que sirve es el RT-PCR (reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa), porque detecta el virus y no los anticuerpos de infecciones pasadas. Tiene su costo, pero puede evitar parar a millones de personas sanas, lo cual es innecesariamente ruinoso.
Creo que habría que hacer más análisis: por ejemplo, alojar quince días a un Buquebus entero es mucho más caro que hacerles el análisis y mandar a los negativos a sus casas, a aislarse los días necesarios hasta el segundo hisopado. Combinar el aislamiento con más análisis puede ser un modo de darle un respiro a la economía, sin arriesgar por ello la salud. Los bancos, la Justicia, la Administración (AFIP, IGJ, etc.) y todo cuanto pueda funcionar en forma virtual, debe hacerlo, sin restricciones.
En lo político, hubo un gran consenso mientras la decisión política general pareció buena. Él personalmente es el líder que tocó, tras el cual hubo que encolumnarse en lo inmediato y en lo operativo. Tiene el derecho, y al principio pareció tener la capacidad, de dirigir la maniobra: en todo caso, dos capitanes hunden el barco.
Hoy él mismo ya ha hecho trizas su credibilidad, al punto que la resistencia empieza desde antes de anunciar las medidas. Una vez anunciadas, las protestas arrecian hasta el límite de la rebelión.
El remedio es el debate democrático, en pos del consenso o por lo menos del mutuo esclarecimiento y la comprensión recíproca. Se puede estar de acuerdo con unas cosas y no con otras. Se puede y se debe contribuir con críticas y propuestas. Eso no es "poner palos en la rueda" ni sabotear nada, sino todo lo contrario.
Ahora bien, es casi imposible para Alberto aplicar una política acertada con la manga de impresentables que se le han impuesto. Él viene pagando costos políticos siderales desde los jubilados agolpados de Mercedes, los fideos de Arroyo, los malos pronósticos de Ginés, el ciberpatrullaje de Sabrina, el vacunatorio VIP, funerales más VIP todavía, por sus amenazas constantes de cerrar, cerrar más y seguir cerrando, y así sucesivamente, duro y parejo, por más de un año, enganchado un desacierto tras otro. El colmo fue la suelta de presos, cuando el lugar más seguro en una epidemia es la cárcel, porque de allí no sale nadie y es muy fácil higienizar a las visitas. Como la gente sabe que enseguida salen a robar, el conurbano se arma y un preso mal soltados puede termina siendo un muerto bien matado...
Hoy ya Alverso ha perdido toda autoridad. Una semana antes del último DNU, ya se le estaban levantando hasta la piedras, ¡cuando aún no se conocían las medidas! En cuanto se apagó la cámara, empezaron los cacerolazos. Al día siguiente ya le llovía amparos... Los cortes y protestas se multiplicaron sin tasa. La CABA fue directamente a la Corte, y le ganó.
El Profesor de Cachiporra nos quiere llevar al paraíso a patadas en el traste. Aprovecha cualquier cosa, hasta la pandemia, para tratar de construir poder ¡y siempre le sale mal! Sus secuaces y jefes la aprovechan para seguir ROBANDO, y eso sí que les sale bien. Él se cree genial y nos relata cualquier taradez que se le ocurre, porque nos toma por tontos, lo cual no es del todo cierto, a pesar de las apariencias. Ya no sabemos cuándo nos miente y cuándo se equivoca, pero en todo caso ya nadie le cree. Logró postergar las elecciones, aunque ya casi nadie puede ni quiere aguantarlo ni un minuto más de lo indispensable.
El zafio Alverso miente, se contradice, recula en ojotas, confunde subterfugios con argumentos, mandutea sin autoridad. Larreta se muestra firme, parco, mesurado, concreto, siempre educado, señorial. El contraste no puede ser más claro.
Mi opinión, que nadie está obligado a compartir, es que él es bastante mejor que Esha (cualquiera lo es). Pero es Esha quien le ha impuesto el elenco y lo maneja, no tan de atrás. Él ni puede ni quiere romper los hilos que lo inmovilizan como a Gulliver o que lo agitan locamente como a Polichinela, según que la Titiretera esté en fase de brote o no. Creo que hay que ayudarlo, porque la tiene difícil. También creo que a veces hay que resistirlo, porque él parece no registra sus propios disparates...
Fanático es quien, habiendo perdido el objetivo, redobla el esfuerzo (Santayana)