sábado, 25 de abril de 2020

EL MERCOSUR ES INDISPENSABLE

MERCOSUR: NO NOS UNE EL AMOR, SINO EL ESPANTO

En América, las colonias de habla inglesa se mantuvieron juntas y hoy se llaman Estados Unidos. Las de habla portuguesa, también y hoy se llaman Brasil. Los tejanos no aman a los neyorkinos o a los californianos. Los paulistas no presentan afinidades fraternas con los cariocas y los amazónicos. A pesar de ello, todos ellos perciben con claridad que en la unión está la fuerza y se adaptan, o empiezan a los cañonazos si hace falta. 

Las colonias de habla española, a pesar de los esfuerzos muy ilustrados de Bolívar en cuanto culminó la Guerra de la Independencia (que fue continental), se balcanizaron. Los mandones y caudillos locales, no sin ayuda internacional, lograron prevalecer: surgieron más y más países, menos y menos significativos.

La falta de economías de escala hace inviable para los mercados menores el desarrollo fundado en el proteccionismo. La inserción librecambista en el mercado mundial funcionaría si éste fuera accesible y equitativo. En realidad no lo es, sino muy relativamente, con mucho dumping monetario, fiscal, social y financiero, con barreras arancelarias y para arancelarias por doquier y con discriminación lisa y llana contra los productores eficientes de alimentos, mal llamados productos "agrícolas".

Por ello, tanto el proteccionismo (al producir malo por falta de competencia y caro por falta de escala) como la apertura (al destruir la industria y el trabajo internos por jugar en cancha inclinada) producen distintas formas de pobreza en los mercados menores. A veces se llega a extremos tan intolerables que se producen reacciones bruscas de un extremo al otro, en oscilaciones sucesivas que producen efectos aún más devastadores en el largo plazo.

El remedio actual para ambos males es la integración, que combina el proteccionismo hacia el exterior del bloque con el librecambio administrado entre los países miembros. Éstos llegan a conformar un mercado suficientemente grande como para alcanzar en su interior la escala óptima mínima, de modo que pueden producir casi todos los bienes y servicios con calidades y costos comparables a los internacionales. Por ello mismo, dicha producción pasa a ser internacionalmente competitiva, así que la integración también funciona como una plataforma común de exportación con el máximo posible de valor agregado.

La integración es un modo coordinado de ejercer la soberanía nacional, para acrecentarla en términos reales, no para cederla. Se encuadra en el derecho internacional, por lo cual no hace falta que los partícipes se amen, ni coincidan en todo, ni mucho menos sincronicen sus vaivenes políticos. Los franceses fueron enemigos ancestrales de los alemanes, quienes a su vez rivalizaron entre sí hasta tomar las armas y unificar Alemania a sangre y fuego. Ello no les impide hoy, en la Unión Europea, darse cuenta de que solos serían débiles y que juntos, sea que compitan, sea que se complementen, son potencia.

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