sábado, 27 de abril de 2024

MICROESTADIO "PÍPARO"

 El Microestadio se debería llamar "Carolina Píparo". Fue gracias a ella que fuimos divididos a las elecciones y le regalamos a Kici la Provincia, que hoy les sirve a los KK de refugio para reagruparse y resistir con aguante.

Cuando la torpe comunicación contra la "cultura" y el manejo peor del tema Universidad hizo posible la marcha, que a su vez la animó a Esha a reaparecer, se encontró con un escenario a su medida en ese espacio provincial que Píparo le dejó ganar.

Los errores se pagan... en cascada. Es de esperar que la cosa pare aquí. Control de daños, urgente. A ver si en el 2025 no se repite la catástrofe.

lunes, 22 de abril de 2024

NEW YORK, NEW YORK

 Allá por la primavera neoyorkina de 1974, joven traductor de las Naciones Unidas y corresponsal de la revista "Notas" desde hacía unos pocos meses, fui invitado a una función especial del American Ballet Theater en honor de Anne-Aymone Guiscard d'Estaing, quien condecoró a Balanchine con la Legión de Honor en el entreacto. Después había una gran comida y baile de gala en el Foyer, no incluida en mi invitación.

Fui de smoking por las dudas, lo cual me permitió enseguida unir fuerzas con Lise, cuyo vestido largo en la zona donde no era obligatorio estar de gala bastó para ver que compartía mis mismas aviesas intenciones. Merodeábamos entre quienes se arremolinaban en la antesala del acceso al baile cuando de golpe, vimos a Lauren Bacall salir corriendo muy apurada rumbo a otro compromiso.

 Dada la admiración que ella nos inspiraba, la seguimos espontáneamente, emocionados por verla en persona. No sólo nos firmó los programas ¡sino que nos regaló sus dos invitaciones a la comida! Acabamos a dos mesas de la mujer del Presidente de Francia y bailando con el "tout New York"...

LA ESTAFA PREVISIONAL

 Estamos ante un fin de ciclo escalofriante, pero quizás cierto. Por ejemplo, las jubilaciones son un gran negocio los primeros veinte años, cuando todos aportan y nadie cobra. Después viene el descalabro.

El sistema de reparto da déficit porque la vida se prolonga cada vez más a un enorme costo exponencial, siempre creciente, mientras la natalidad baja. Los jóvenes son menos, ganan poco y aportan una porción cada vez menor de sus magros ingresos. Dicho déficit no se puede financiar: si lo cubre el Estado, no hay presión fiscal tolerable que alcance y se cae en deuda o inflación, insostenibles a largo plazo, por definición.

En los sistemas de capitalización, los fondos de jubilaciones privados son grandes inversores institucionales bastante ineficientes: proveen enormes cantidades de capital barato a casi todas las empresas, la mayoría mediocres, con más perspectivas de decadencia que de gran éxito a largo plazo. Como deben ser prudentes, financian más bien a las empresas hoy exitosas y mañana decadentes que a los raros pero enormes batacazos futuros. Es como apostar parejo a casi todos los números de la ruleta. Se gana seguido pero poco y se pierde rara vez pero muchísimo, a veces todo. Es un hecho observable que los jubilados estadounidenses son quienes más sufren las crisis bursátiles, cada vez más recurrentes y profundas.

 Cuando los jubilados andan viajando y gastando por todas partes es porque los favorece el cambio; en sus propios países, los jubilados rara vez viven bien. La excepción fueron los relativamente pocos sobrevivientes del bando ganador en la última guerra, a la vez padres y abuelos inusualmente prolíficos de un boom poblacional.

 Quizás todos debamos trabajar hasta el último suspiro, como ocurrió siempre. Fue Bismarck quien vio el negoción de organizar un sistema que le rindiera aportes actuales y cuantiosos a cambio de la promesa de una jubilación futura, lejana y miserable.

Hoy, los costos tecnológicos de la salud crecen exponencialmente. La educación se deteriora, pulverizando la productividad promedio de las nuevas generaciones. Una mezcla explosiva que potencia el desastre, salvo que la hiperproductividad tecnológica de unos pocos jóvenes no muy solidarios de alguna manera vaya a alcanzar para compensar tanto desequilibrio...

domingo, 21 de abril de 2024

MILEI, EL MAL MENOR

 Dogmatismo y torpeza, una mezcla explosiva. La mecha es la inexperiencia y la chispa el carácter del fulano. Lo que dice está mucho mejor que lo que hace, pero en fin. Las buenas cosas mal hechas son algo infinitamente mejor que las cosas esencialmente pésimas que hacían los "otros".

   El control parlamentario es algo que este Presidente necesita como el aire, para no desbarrancar hacia el descontrol o la locura. Sus votantes lo tuvimos muy en cuenta a la hora de decidir, porque ayudó a superar las reservas muy obvias que inspira su personalidad. Lástima tener un Congreso plagado de mediocres y ventajeros, sin un adarme de patriotismo, que sólo saben extorsionar. Legisladores dignos de tal nombre ya hubieran votado todas las muchas reformas que les parecen bien. Ello hubiera bastado para estar creciendo a todo ritmo, en vez de seguir gimiendo en una recesión encorsetada por el equilibrio fiscal, necesario pero no suficiente.  Quizás lo ideal no sea este tipo de control ejercido así por este tipo de legisladores, pero bueno, es lo que hay, nadie es perfecto.

También se necesita control judicial, que la Corte ejerce bien, no haciendo por el momento ni más ni menos de lo que debe. Esperemos que Comodoro Py no la contamine, como se está intentando en otra movida tan desacertada como oprobiosa.

Por el momento ¡cuántos costos innecesarios incurridos sin beneficio alguno! Ofender a partidarios, opositores, Jefes de Estado extranjeros (China, Brasil, Colombia, etc.) es mala política, mal negocio y mala educación. Echar a tanto empleado público en plena recesión y sin ningún plan para reciclarlos con alguna formación que pueda permitirles sobrevivir y ser útiles es crear delincuentes en el peor de los casos, u opositores en el mejor de ellos. Equilibrar las cuentas públicas está bárbaro, pero a fuerza de manipular cifras, postergar pagos, atrasar el dólar, desincentivando la producción y la exportación, todo mientras se hambrea a los jubilados, es caro, muy caro. Esperemos que el capital político le alcance.

  En fin, es un gobierno mucho mejor que los anteriores, pero de allí a ser bueno hay un largo trecho que todavía ni ha empezado a recorrer. Ojalá se encarrile solo, o que lo puedan encarrilar sus amigos, antes de que lo descarrilen sus enemigos, que son enemigos nuestros también.