lunes, 22 de abril de 2024

NEW YORK, NEW YORK

 Allá por la primavera neoyorkina de 1974, joven traductor de las Naciones Unidas y corresponsal de la revista "Notas" desde hacía unos pocos meses, fui invitado a una función especial del American Ballet Theater en honor de Anne-Aymone Guiscard d'Estaing, quien condecoró a Balanchine con la Legión de Honor en el entreacto. Después había una gran comida y baile de gala en el Foyer, no incluida en mi invitación.

Fui de smoking por las dudas, lo cual me permitió enseguida unir fuerzas con Lise, cuyo vestido largo en la zona donde no era obligatorio estar de gala bastó para ver que compartía mis mismas aviesas intenciones. Merodeábamos entre quienes se arremolinaban en la antesala del acceso al baile cuando de golpe, vimos a Lauren Bacall salir corriendo muy apurada rumbo a otro compromiso.

 Dada la admiración que ella nos inspiraba, la seguimos espontáneamente, emocionados por verla en persona. No sólo nos firmó los programas ¡sino que nos regaló sus dos invitaciones a la comida! Acabamos a dos mesas de la mujer del Presidente de Francia y bailando con el "tout New York"...

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