domingo, 16 de noviembre de 2025

LIBERTAD Y SINDICALISMO

LAS OBLIGACIONES DE CUIDARSE

El dilema entre la libertad de todos y la tutela del más débil, del menos consciente o del menos previsor existe. Lo zanja un equilibrio delicadísimo de una normativa tutelar que busca proteger al individuo contra sí mismo, obligándolo por su propio bien a atender un interés particular, dada su relación intrínseca con el bien general.

 Así existen paradójicas obligaciones de cuidarse, como por ejemplo la vacunación obligatoria, la escolarización obligatoria, la jubilación obligatoria, el seguro obligatorio de salud, del auto contra terceros, de los edificios contra incendios. Tales imposiciones tienen su lógica, pero también es cierto que la demanda cautiva da lugar a abusos de los oferentes. Además, la contradicción implícita en tales obligaciones de cuidarse suele llevarlas a evolucionar hasta un cumplimiento tan mínimo y formal que acaba por desnaturalizarlas y frustrar su objetivo.

EL SINDICALISMO ARGENTINO

Los socialistas democráticos del 1900 crearon un sindicalismo libre de adultos y de iguales, con énfasis en la organización voluntaria, en las cooperativas y mutuales, en las universidades y bibliotecas populares y en las demás formas de promoción del trabajador. No se trataba de proteger a un trabajador infantil considerado como un desvalido crónico y definitivo. Se trataba de promoverlo en los hechos hasta igualarlo económica, social, cultural y políticamente con todos los demás integrantes de una sociedad abierta y progresista.

 Si para ello alguna normativa legal hizo falta, la acción de los legisladores electos democráticamente gracias a la acción política del Partido Socialista la fue logrando. Si para ello resultara indispensable alguna coerción para alinear elementos anárquicos o alguna huelga intensa contra patronales recalcitrantes, no se rehuyó la lucha. Sin embargo, la vocación de los trabajadores socialistas era valerse por sí mismos, ayudándose mutuamente para integrar una sociedad libre, igualitaria y fraternal, no conformar una clase monolítica, violenta o dictatorial para obtener privilegios extorsionando a los demás sectores.

En la década de 1940, todo ello resulto cortado de cuajo (junto con los atributos de algún dirigente sindical) y violentamente barrido para reemplazarlo por sindicatos oligárquicos, mafiosos, corruptos y entreguistas, funcionales al proyecto personal de un líder militar en ciernes. Con vocación más política que gremial, funcionaron por sobre todo como la Tercera Rama del Movimiento. ¹

 Fueron concebidos en un contexto fascista y corporativo para politizar, movilizar, controlar y disciplinar a los trabajadores, so capa de "protegerlos" mediante toda suerte de dádivas y abusos disfrazadas de "derechos". Todo le correspondía como botín a la clase vencedora de una lucha caníbal y suicida que, lejos del esfuerzo o de la superación, festejó por decenios  la pobreza del descamisado, la ignorancia de la alpargata y hasta la inmoralidad del líder, que tan bien rimaba con "ladrón". El verticalismo sindical privilegiado y autoritario fue tan eficaz que acabó por gangrenar la política, la justicia, la escuela, la salud pública, la previsión social y hasta la propia situación laboral, hasta evaporarla en la informalidad.

 Ahora se ha derogado de un plumazo la obligatoriedad de los aportes sindicales, que dependerán exclusivamente de la decisión expresa de los afiliados voluntarios. Quedarán en adelante sujetos a la demanda conciente y libre de servicios de representación, progreso y bienestar, sin el carácter de tributos feudales que tuvieron hasta ahora. La amputación es un remedio heroico: puede ser indispensable para salvar la vida, pero al paciente le cuesta el miembro. Es de esperar que del muñón se pueda recrear el necesario sindicalismo superador, tan libre como fuerte, tan democrático como eficaz en su función igualadora.

 Con o sin él, los trabajadores argentinos van a tener que responder de algún modo a un desafío enorme. Deberán encarar con urgencia un proceso de formación y reciclaje para integrarse con provecho a la nueva matriz productiva de un futuro inminente. Con sus dirigentes a la cabeza o con la cabeza de sus dirigentes...

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¹ El estado peronista se sostuvo como el centro de un equilibrio inestable entre el ejército y los sindicatos (obreros en principio, pero patronales también). Amenazaba la huelga con el golpe y al golpe con la huelga. La democracia llevó las tensiones al plano electoral, neutralizando a las dos corporaciones, que trataron de reciclarse formando partidos. Como los equilibrios entre tres fuerzas o más son muy inestables, el elemento militar perdió protagonismo y el estado democrático pasó a equilibrar las tensiones entre los partidos patronales y  obreros. Ambos evolucionaron hacia el populismo.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

RECESIÓN Y MATRIZ PRODUCTIVA

Al cortar gastos, despilfarros y robos baja el consumo de los malhechores y con él, el PBI. La economía algo se contrae. Ponerle un torniquete a la hemorragia salva la vida, pero aumenta la presión.

Al abrir la economía, las empresas no competitivas se adaptan o quiebran. Aún cuando sobreviven, ven reducidas su ganancias al tener que competir en un mercado que antes les estaba reservado y ahora se ha abierto. Más contracción.

Ambas tendencias juntas se pueden potenciar hasta generar una recesión.

Pero

Las nuevas inversiones son expansivas, aunque sólo sean extractivas. Si agregan valor a las exportaciones demandan todavía más empleo y distribuyen mejor los beneficios.

De emisión descontrolada se pasó a restricción monetaria y recesión, para controlar la inflación. La tensión se da por la resistencia a dejar de aumentar o incluso a BAJAR los precios, como resulta obvio si sobran bienes y servicios, mientras falta dinero.

 Cambió la música y todos tienen que cambiar el paso. Es duro reestructurar la matriz productiva. Tanto los trabajadores como los emprendedores se deben desplazar y capacitar para pasar de actividades sustitutivas de importaciones del conurbano a zonas y actividades exportadoras (o más baratas para vivir) del interior, etc.

Las actividades  no competitivas se cortan rápidamente. Las actividades exportadoras o competitivas demoran en organizarse y expandirse. Es lógico que haya presiones cambiarias y crediticias para financiar la transición, cuyos costos son heterogéneos y no se distribuyen de manera pareja. En un contexto tendiente a la desregulación, cada cual se debe reubicar por su cuenta y riesgo. Los ganadores se expandirán y les darán trabajo a los perdedores...

Por el momento, los créditos y las inversiones de capital (muy selectivas y ralentizadas por el tipo de cambio) serán las fuentes inmediatas de dólares para afrontar los vencimientos de la deuda heredada. Nueva deuda no hará falta porque déficit no hay, aunque reservas tampoco. Basta con prorrogar los vencimientos concentrados en el corto plazo hasta tanto las inversiones maduren y las exportaciones adicionales traigan más dólares genuinos para siempre...

Menem vendió empresas existentes de servicios públicos. Generó reservas y crecimiento, pero no exportaciones. Es más, generó una demanda adicional de dólares por reembolso de créditos, intereses y dividendos. Al no ingresar dólares la convertibilidad resultó insostenible.

Ahora sucede lo contrario. Las inversiones nuevas son en rubros destinados a la exportación. Van a generar ingreso de dólares, primero por el ingreso de capitales y luego en el corto o mediano plazo por el aumento de las ventas al exterior. Muchos más dólares de los que se puedan deber. Sólo es cuestión de financiar la transición y acelerarla un poco para que no se acabe la paciencia...

El problema no va a ser tanto el cambiario como el social. El modelo exportador derrama menos y más lentamente, mientras la apertura económica impone reciclar ya la mano de obra hasta hoy empleada en industrias sustitutivas de importaciones hacia sectores competitivos. Hay poca sensibilidad para fomentar activamente la capacitación y la reubicación de los trabajadores cesantes, que son cada vez más. Se confía, quizás demasiado, en que ello ocurra con suficiente celeridad y eficacia mediante los mecanismos de mercado y la iniciativa individual.

En fin, de la "cirugía mayor sin anestesia" pasamos a la "motosierra sin red". No es lo ideal, pero probablemente sea lo mejor posible y, por cierto, es lo único que hay. El control de la inflación es el fundamento indispensable, sobre el cual urge construir todo lo demás. Su costo se podría minimizar y paliar más y mejor, pero en definitiva se debe asumir. Como siempre, habrá más ganadores a largo plazo y más perdedores en el corto plazo. Sería prudente elaborar políticas sociales más activas para manejar la transición brindando cuanta contención social se pueda a los inevitables perdedores de hoy, para llegar con votos a mañana.

La ceguera de los conservadores recalcitrantes parió a Perón. Como ellos, éste está demasiado tranquilo en la impunidad electoral que por el momento le procura una oposición fantasmagórica y monstruosa. No vaya a ser que surja otro outsider un poco más potable con una buena ambulancia para recoger a tanto herido y en 2027 el peluca salte por el aire, con patadón y revoleo.

LA IMPUTABILIDAD NO ES TODO

 Todo bien con bajar la edad de los imputables, pero además, por favor:

Prevención: salud materno infantil, educación, deporte, arte y capacitación en lugares y sectores vulnerables.

Policía de investigación que salga a buscar a los delincuentes, sus instigadores y encubridores.

Cárceles escuela, granja y fábrica construidas y mantenidas por los reclusos y supervisadas por profesionales de la salud, la psicología y la educación. Así no habrá que soltar tantos reincidentes.

LA PLATA VALE, PERO NO ALCANZA

 La inflación es la VELOCIDAD del aumento GENERAL de precios por falta de DEMANDA DE DINERO.

 Lo que nos está doliendo (y mucho) es otra cosa. Resulta que algunos precios, básicamente de servicios públicos, estaban regulados, pisados y subsidiados a fuerza de emisión, lo cual se pagaba (carísimo) con inflación. Ahora se subsidian mucho menos y ese subsidio residual se financia con recaudación, por lo cual NO produce inflación.

 Al tener que pagar esos servicios casi lo que cuestan, queda tanto menos para los demás gastos. Por eso, casi a NADIE le alcanza para TODO lo que antes consumía con la parte de los ingresos que no se gastaba en servicios subsidiados, aunque el precio de tal maravilla era el deterioro permanente y grave de los ingresos totales. No se ha perdido poder adquisitivo, porque los ingresos han aumentado más que la inflación y en dólares también han subido. Lo doloroso es que los gastos se han REORIENTADO hacia consumos indispensables pero no tan gratificantes, dejando menos para consumos DISCRECIONALES, agradables pero más superfluos.

 El tema se va solucionando a medida que la baja del consumo (y la importación) obliga BAJAR los precios, que mantienen un arrastre inflacionario residual, sumado a los brutales aumentos de los dos primeros meses del gobierno actual, nunca convalidados por la evolución posterior de la economía. La resistencia a la baja de precios es enorme, pero las ofertas permanentes son un indicio de que no hay otro camino. "Cobren lo que quieran, pero vendan lo que puedan", les dice el gobierno, mientras abre la importación y vigila que no haya monopolios.

 La baja de precios vendrá por el aumento de la COMPETENCIA interna y externa. El aumento de ingresos vendrá por el incremento de la PRODUCTIVIDAD, derivada de la INVERSIÓN. No hay otra manera de lograr un bienestar genuino y sostenible.

SINDICATOS Y SALUD

Con las fortunas que absorben los sindicatos se puede financiar un sistema de salud modelo, con vouchers y/o hospitales de primera línea PARA TODOS. La salud es un bien público, porque los pobres contagian a los ricos. La seguridad también, porque la única defensa es el ataque y la prevención . Eso sólo lo puede hacer el Estado. La seguridad privada es solo defensiva.