miércoles, 12 de noviembre de 2025

LA PLATA VALE, PERO NO ALCANZA

 La inflación es la VELOCIDAD del aumento GENERAL de precios por falta de DEMANDA DE DINERO.

 Lo que nos está doliendo (y mucho) es otra cosa. Resulta que algunos precios, básicamente de servicios públicos, estaban regulados, pisados y subsidiados a fuerza de emisión, lo cual se pagaba (carísimo) con inflación. Ahora se subsidian mucho menos y ese subsidio residual se financia con recaudación, por lo cual NO produce inflación.

 Al tener que pagar esos servicios casi lo que cuestan, queda tanto menos para los demás gastos. Por eso, casi a NADIE le alcanza para TODO lo que antes consumía con la parte de los ingresos que no se gastaba en servicios subsidiados, aunque el precio de tal maravilla era el deterioro permanente y grave de los ingresos totales. No se ha perdido poder adquisitivo, porque los ingresos han aumentado más que la inflación y en dólares también han subido. Lo doloroso es que los gastos se han REORIENTADO hacia consumos indispensables pero no tan gratificantes, dejando menos para consumos DISCRECIONALES, agradables pero más superfluos.

 El tema se va solucionando a medida que la baja del consumo (y la importación) obliga BAJAR los precios, que mantienen un arrastre inflacionario residual, sumado a los brutales aumentos de los dos primeros meses del gobierno actual, nunca convalidados por la evolución posterior de la economía. La resistencia a la baja de precios es enorme, pero las ofertas permanentes son un indicio de que no hay otro camino. "Cobren lo que quieran, pero vendan lo que puedan", les dice el gobierno, mientras abre la importación y vigila que no haya monopolios.

 La baja de precios vendrá por el aumento de la COMPETENCIA interna y externa. El aumento de ingresos vendrá por el incremento de la PRODUCTIVIDAD, derivada de la INVERSIÓN. No hay otra manera de lograr un bienestar genuino y sostenible.

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