jueves, 24 de noviembre de 2022

ESOS DOS IMPOSTORES

 Si...

... ni triunfos ni desastres menguan tus ardores,

y tratas por igual a esos dos impostores...

(Kipling, según la  traducción de Seco Ellauri)


¡Qué lejos estamos como sociedad de la estatura humana preconizada por Rudyard Kipling!

Avergüenza que el humor político suba o baje al vaivén de nuestra suerte en el fútbol, que ni un deporte es. Para los "jugadores" es una profesión, para los organizadores es un negocio y para los políticos es el circo con el cual se distrae al pueblo mientras se le roba su pan. El pan sin circo es aburrido pero viable. El circo sin pan es un turno para la guillotina...

La prensa adocenada y el público mentecato analizan el resultado minuciosamente, sin haber tenido en él arte ni parte. Lo cierto es que ni el mérito ni la culpa les pertenecen, pero apropiarse del éxito puede ser un fraude grato, mientras que hacer un profundo duelo nacional por un partido perdido es una estupidez lisa y llana.

El deporte debiera formar el carácter en valores de honor y reciedumbre, con la estabilidad emocional que da la madurez. Aceptar estoicamente una derrota ocasional o festejar con mesura un triunfo bien merecido y seguir adelante, eso es ser un deportista verdadero y un ser humano maduro y cabal. Lo otro es pura majadería.

Lo peor de todo es el uso político que pretenden darle a la derrota la sarta de mamarrachos descerebrados y amorales encaramados al poder gracias a los necios que han caído en sus trampas. Con olímpico y acertado desprecio por la inteligencia de su público, señalan al opositor más temido como culpable, y no por su acción ni su omisión, sino por ser "mufa", "jettattore", o sea un portador inocente pero peligroso de la mala suerte. Puro disparate: no se perdió por buena o mala suerte, sino por tres goles anulados debido a faltas detectadas por una máquina.

Ser descubierto haciendo trampa no es mala suerte, es justicia. La justicia no es ni buena ni mala, ni amiga ni enemiga, es simplemente la consecuencia de los propios actos. Un concepto ajeno e incomprensible en su infantil estadío...





domingo, 6 de noviembre de 2022

EL MILAGRO DEL CONSUMO ARGENTINO

EN LA ARGENTINA NADA ES LO QUE PARECE

En 1810, la Argentina nació (o no) usando la "máscara de Fernando VII" para disimular su independencia. La declaró recién en 1816, aunque hasta hoy muchos la niegan.

Está con el 100% de inflación, el 50% de pobreza y una serie de cifras escalofriantes, pero los teatros y los restaurantes rebosan de público toda la semana. Recitales internacionales por decenas llenan estadios con entradas carísimas y de ningún otro país va más gente a Qatar para el mundial de futbol.


¿DE DÓNDE SALE LA PLATA?

1. De la potente economía informal

El 50% o más escapa al Estado. Lo que cae bajo su férula paga impuestos confiscatorios y además recibe un cambio misérrimo si osa exportar. No sorprende que todos traten de escapar, a veces incluso en la persona de los jóvenes bien capacitados que emigran.

En el Norte, la producción de granos huye de una presión fiscal y cambiaria de un 66% rumbo a Bolivia y Paraguay, para volver como importaciones temporarias a Rosario, el centro de molienda más grande del mundo.

La hacienda se publica en redes con un precio, "más IVA, lo que se facture", también alrededor de la mitad, por lo general. Un 80% se destina al consumo, del cual mucho se faena a nivel municipal y se distribuye en carnicerías, circulando por debajo del radar. 

El trabajo informal oscila alrededor del mismo 50%, no todo tan mal remunerado como se quiere hacer creer. No cargar con los onerosísimos aportes sindicales (para dirigentes millonarios y politizados) y previsionales (que después proporcionan jubilaciones misérrimas, se haya aportado o no) es buen negocio para las dos partes. Comparada con la de la casta política y la de la oligarquía sindical, la teórica explotación del patrón es inofensiva, casi simpática.

La exportación está castigada por las retenciones y el dólar oficial. Entonces, la producción se vuelca al consumo, acelerado a su vez por la inflación. La evasión no sólo es fácil, es casi indispensable.   

2. De la corrupción misma

De la plata que sí recauda o emite el Estado, una buena parte va directamente al bolsillo de políticos y funcionarios de todos los rangos. No es prudente invertirla en nada registrable, así que lo mejor es gastarla rápido en pasarla bien, pagando en efectivo. Ello también alimenta los circuitos informales.

3. El delito puro y duro

El narcotráfico, el contrabando, los desarmaderos, los secuestros exprés, las ciberestafas, las entraderas, las salideras y los robos a mano armada conforman una porción nada despreciable de nuestra economía desquiciada.


EL DENOMINADOR COMÚN

Todos se gastan la plata, porque el origen es turbio y el futuro no existe. Poca inversión, cero ahorro. El dinero circula como un fierro caliente.

La evasión le resta ingresos al Estado, la corrupción le vacía la caja y todo, todo se consume, cuanto más rápido mejor.

El que venga atrás, que aree.

viernes, 4 de noviembre de 2022

11.000 A PLANTA PERMANENTE

 11.000 a planta permanente... ¡y contando!

Ojalá en el estado se capaciten. Cuando la economía crezca y demande trabajo, siempre que los sueldos del sector público NO se actualicen, los que no se hayan transformado en completos inútiles ya se irán yendo solos al sector privado.

Mientras tanto, harán como que trabajan y se hará como que se les paga...

miércoles, 2 de noviembre de 2022

LOS VALORES DEL DEPORTE

Lo deportivo jamás se debe mezclar con lo político, lo económico o lo jurídico.

Si lo hace, pierde su enorme valor social, que consiste precisamente en que el que gana, gana porque es el mejor en eso, no por el color de su piel, ni las ideas que tiene, ni el tamaño de su billetera. En la cancha no existe más que una valía totalmente personal, según los especiales parámetros y reglas de cada deporte.

Ello nos  permite recuperarnos unos a otros como personas, con todas nuestras potencias y con todas nuestras limitaciones. No ganamos ni perdemos PORQUE seamos mejores o peores personas, sino porque ese día jugamos mejor o peor que el adversario. Poder despojarnos de todos los demás roles sociales por un rato es justamente lo buscado. Un Espartano asesino y preso le puede ganar a un santo millonario... ¡o a un Presidente de la República! Ver en el adversario a alguien ni más ni menos humano que uno es justamente lo terapéutico, tanto para los jugadores como para los espectadores y para la sociedad toda, porque el deporte siempre es noticia.

Medirse poniendo en juego la plenitud de sus fuerzas físicas, mentales y espirituales en una competencia pública y reglada es la cúspide de la civilización, porque permite una saludable catarsis de la violencia y de la agresión característica de los predadores que somos. El contexto de camaradería generado entre los contrincantes es una semilla de la paz, tanto en la aldea y como en el mundo entero.

En cuanto a los episodios repudiables que se dan dentro y fuera de las canchas, una sanción, un desagravio y a sanar las heridas con un apretón de manos. Ya las críticas generalizadas (contra cero defensas) son un principio de sanción y desagravio. 

En efecto, no hay peor condena que la condena social y no hay mayor desagravio que el apoyo del conjunto. Éstos pesan tanto o más que las condenas y las penas institucionales mediante las cuales se interpretan e imponen los valores de la sociedad. Es gravísimo cuando unas y otros no están alineados...

martes, 1 de noviembre de 2022

MERCADOS ROTOS

Durante toda la pandemia, las prepagas no aumentaron lo suficiente. Los argumentos son todos muy atendibles, pero si no hay plata, no hay plata.

Es como con los alquileres: para los propietarios son insignificantes y para los inquilinos son impagables...

No hay un precio de equilibrio y por ende no cierran los negocios. Con un 100% de inflación, todo se cae a pedazos.

Para colmo, hay múltiples cotizaciones del dólar, lo cual genera aún más desequilibrios: los ingresos de los exportadores están a dólar oficial (menos retenciones, en su caso) y muchos de sus costos siguen a uno u otro de los dólares libres. Van saltando valiosos fusibles: en Tucumán se erradicaron 11.000 hectáreas de limones, afectando irreversiblemente un sector que lideraba en el mundo, agregaba valor en origen fabricando esencias y jugos. Quedan 90.000 trabajadores en la calle, donde se unirán a los expulsados de los frigoríficos, de los tambos, etc.

ALGUNAS CAUSAS

El peso emitido sin límites es un medio que usa el gobierno para robarnos nuestro trabajo actual (el sueldo cada vez compra menos), nuestro trabajo acumulado (los ahorros y las jubilaciones), nuestro capital de trabajo al deteriorar la capacidad de reponer la mercadería, el valor de nuestras cuentas a cobrar, etc.

Quienes pueden se refugian en dólares o en bienes convertibles en dólares, porque son exportables, como la soja, y también en inmuebles que más o menos se cotizan en dólares. El dólar tiene su inflación, pero dichos bienes suelen aumentar en dólares, lo cual la compensa o, a veces, la supera.

La gerente de banco que tiene una niñera ve evolucionar el sueldo que cobra en forma paralela con el que paga. Ambas se empobrecen juntas en relativa armonía, protestando al unísono y quizás votando siempre por la oposición (la que sea, con tal de castigar al oficialismo de turno). En cambio, los precios de los inmuebles y los costos de los insumos médicos (las remuneraciones del personal de la salud son la variable de ajuste, reducidos a niveles de escándalo) están en dólares más o menos libres, mientras los ingresos de buena parte de los afiliados a prepagas y de los inquilinos están en pesos constantemente devaluados. Las cuotas de las prepagas y de los alquileres resultan cada vez más insignificantes para los oferentes y cada vez más impagables para los demandantes.

Donde los dos polos de la economía bimonetaria se tocan, saltan chispas que se puede convertir en incendios rugientes. Tener ex inquilinos en la calle cuesta votos, las viviendas vacías no pagan ni las expensas ni los impuestos, disminuyendo los ingresos fiscales, mientras un aluvión de clase media se abate sobre la salud pública, aumentando los gastos estatales. 

A más déficit, más emisión y más se dispara el círculo vicioso inflacionario.

SOLUCIÓN

La única solución es que el gobierno deje de robarle al pueblo con la emisión, que no gaste más de lo que recauda o le prestan y que empiece de una buena vez a ajustar el gasto de la política y a combatir la corrupción.

Que busque solucionar el problema del dólar dejándolo flotar para recuperar reservas y para poner a todo el mundo a TRABAJAR, produciendo lo mucho que se puede exportar. Han reventado las reservas, la industria nacional y la moneda con tal de mantener bajo un dólar incomprable para robarles a los exportadores; la excusa fue anclar la inflación y los precios.

Es hora de reconocer que el fracaso ha sido estrepitoso, ya que se ha producido todo lo contrario: más inflación, imposible. La última hazaña ha sido el dólar turista, gracias al cual los dólares de quienes llegan no van a las reservas, mientras los de quienes parten siguen saliendo de las reservas. Están en el fondo del pozo y siguen cavando...

La sensación es que ni quieren ni pueden hacer otra cosa.

Todo lo demás es sarasa.


REMEDIOS PEORES QUE LA ENFERMEDAD

Hay varios paliativos que alivian el dolor, pero agravan la salud del paciente, adelantando el desenlace fatal.

Es casi aburrido enumerarlos:

1. Controlar los precios, incluso ley de alquileres, de abastecimiento, regulación de tarifas y prepagas y mil monstruosidades que las imaginaciones febriles de los ladrones puedan producir, alucinadas por la droga del poder, también cada vez más imaginario. Genera desabastecimiento, mercado negro y múltiples conflictos políticos que funcionan como cortina de humo. El gobierno nacional y popular multiplica hasta el ridículo los controles y los castigos en su lucha contra los almaceneros perversos, los monopolios nacionales o foráneos y hasta con los sindicalistas, si se llega a animar. Mientras tanto, sigue emitiendo sin tasa para financiar la corrupción política y el despilfarro administrativo.

2. Subsidiar la diferencias para llegar a precios de equilibrio en tarifas de prepagas, alquileres, servicios públicos, etc., evitando tanto el ajuste como el desabastecimiento. El déficit se va a la estratósfera y con él la emisión. Ello así porque  nadie paga siquiera los impuestos vigentes y ni quieren ni pueden pagar más. Tomar deuda es imposible, porque ya las tasas tienden a infinito y en todo caso hay que emitir poco después para afrontar los vencimientos, cada vez más cortos. A más emisión, más inflación y más fricción social en los puntos de contacto entre el dólar cada vez más buscado y el peso cada vez más rechazado. El círculo vicioso se acelera en espiral.

3. Intentar seguirles robando a exportadores, turistas, nómadas digitales y demás productores de dólares genuinos con decenas y decenas de tipos de cambio, uno para cada mosca que rompió la telaraña regulatoria. Genera mil y una trampas para arbitrar entre todos esos andariveles del mercado cambiario, comprando en el más barato para vender en el más caro. En general, castiga la exportación y fomenta la importación, vaciando más rápida y totalmente las reservas que busca cuidar. Más que cuidar las reservas, hay que alimentarlas; robarles a los exportadores no es por cierto la manera de hacerlo. Si algún hereje se animara a probar el viejo truco de pagarles más, se sorprendería de su propio éxito.