Si...
... ni triunfos ni desastres menguan tus ardores,
y tratas por igual a esos dos impostores...
(Kipling, según la traducción de Seco Ellauri)
¡Qué lejos estamos como sociedad de la estatura humana preconizada por Rudyard Kipling!
Avergüenza que el humor político suba o baje al vaivén de nuestra suerte en el fútbol, que ni un deporte es. Para los "jugadores" es una profesión, para los organizadores es un negocio y para los políticos es el circo con el cual se distrae al pueblo mientras se le roba su pan. El pan sin circo es aburrido pero viable. El circo sin pan es un turno para la guillotina...
La prensa adocenada y el público mentecato analizan el resultado minuciosamente, sin haber tenido en él arte ni parte. Lo cierto es que ni el mérito ni la culpa les pertenecen, pero apropiarse del éxito puede ser un fraude grato, mientras que hacer un profundo duelo nacional por un partido perdido es una estupidez lisa y llana.
El deporte debiera formar el carácter en valores de honor y reciedumbre, con la estabilidad emocional que da la madurez. Aceptar estoicamente una derrota ocasional o festejar con mesura un triunfo bien merecido y seguir adelante, eso es ser un deportista verdadero y un ser humano maduro y cabal. Lo otro es pura majadería.
Lo peor de todo es el uso político que pretenden darle a la derrota la sarta de mamarrachos descerebrados y amorales encaramados al poder gracias a los necios que han caído en sus trampas. Con olímpico y acertado desprecio por la inteligencia de su público, señalan al opositor más temido como culpable, y no por su acción ni su omisión, sino por ser "mufa", "jettattore", o sea un portador inocente pero peligroso de la mala suerte. Puro disparate: no se perdió por buena o mala suerte, sino por tres goles anulados debido a faltas detectadas por una máquina.
Ser descubierto haciendo trampa no es mala suerte, es justicia. La justicia no es ni buena ni mala, ni amiga ni enemiga, es simplemente la consecuencia de los propios actos. Un concepto ajeno e incomprensible en su infantil estadío...
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