EN LA ARGENTINA NADA ES LO QUE PARECE
En 1810, la Argentina nació (o no) usando la "máscara de Fernando VII" para disimular su independencia. La declaró recién en 1816, aunque hasta hoy muchos la niegan.
Está con el 100% de inflación, el 50% de pobreza y una serie de cifras escalofriantes, pero los teatros y los restaurantes rebosan de público toda la semana. Recitales internacionales por decenas llenan estadios con entradas carísimas y de ningún otro país va más gente a Qatar para el mundial de futbol.
¿DE DÓNDE SALE LA PLATA?
1. De la potente economía informal
El 50% o más escapa al Estado. Lo que cae bajo su férula paga impuestos confiscatorios y además recibe un cambio misérrimo si osa exportar. No sorprende que todos traten de escapar, a veces incluso en la persona de los jóvenes bien capacitados que emigran.
En el Norte, la producción de granos huye de una presión fiscal y cambiaria de un 66% rumbo a Bolivia y Paraguay, para volver como importaciones temporarias a Rosario, el centro de molienda más grande del mundo.
La hacienda se publica en redes con un precio, "más IVA, lo que se facture", también alrededor de la mitad, por lo general. Un 80% se destina al consumo, del cual mucho se faena a nivel municipal y se distribuye en carnicerías, circulando por debajo del radar.
El trabajo informal oscila alrededor del mismo 50%, no todo tan mal remunerado como se quiere hacer creer. No cargar con los onerosísimos aportes sindicales (para dirigentes millonarios y politizados) y previsionales (que después proporcionan jubilaciones misérrimas, se haya aportado o no) es buen negocio para las dos partes. Comparada con la de la casta política y la de la oligarquía sindical, la teórica explotación del patrón es inofensiva, casi simpática.
La exportación está castigada por las retenciones y el dólar oficial. Entonces, la producción se vuelca al consumo, acelerado a su vez por la inflación. La evasión no sólo es fácil, es casi indispensable.
2. De la corrupción misma
De la plata que sí recauda o emite el Estado, una buena parte va directamente al bolsillo de políticos y funcionarios de todos los rangos. No es prudente invertirla en nada registrable, así que lo mejor es gastarla rápido en pasarla bien, pagando en efectivo. Ello también alimenta los circuitos informales.
3. El delito puro y duro
El narcotráfico, el contrabando, los desarmaderos, los secuestros exprés, las ciberestafas, las entraderas, las salideras y los robos a mano armada conforman una porción nada despreciable de nuestra economía desquiciada.
EL DENOMINADOR COMÚN
Todos se gastan la plata, porque el origen es turbio y el futuro no existe. Poca inversión, cero ahorro. El dinero circula como un fierro caliente.
La evasión le resta ingresos al Estado, la corrupción le vacía la caja y todo, todo se consume, cuanto más rápido mejor.
El que venga atrás, que aree.
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