¡HORA DE LEVAR ANCLAS!
Retirar el Art. 44 de la reforma laboral sobre rebaja del sueldo a los enfermos fue una obviedad. Dejar intacta la caja de la mafia sindical es una derrota. El paro general vino igual y las empresas siguen cerrando. Si LLA no enfrenta a los gremios, y la Justicia avala el poder sindical, nada cambia. Si Milei cede ante la mafia sindical y nada hace para terminar con las distorsiones y los abusos, su fracaso es cuestión de tiempo; es lo que parece estarse acercando...
Por dar un ejemplo de primera mano, en las fincas de Mendoza están desesperados: ya no alcanza la plata para pagar la cuenta de la energía que consume la bomba de riego. Sin agua en un desierto, la actividad agrícola se acaba. Este año se va a tirar uva: las bodegas no compran, y tampoco reciben uva para elaborar vino. Norton se presentó en convocatoria, Bianchi está en la cola y atrás viene Flichman. En las 16.000 hectáreas de ajo sembradas no se cubren los costos de producción, de unos 3.800 dólares la hectárea. Lo mismo pasa con la cebolla, la zanahoria, el melón, el tomate. Se importa de Chile el zapallo, la verdura de hoja verde, la fruta, etc. El impuesto inmobiliario se ajusta por encima de los índices de inflación.
Pareciera que o se ataca ya el "costo argentino" o se desata una debacle. ¿Se deberá todo a la política macro nacional o habrá un "costo mendocino" adicional? Producir "en un desierto sin agua" no parece muy racional, pero si han venido de todas partes del mundo a hacerlo desde hace un par de siglos, algunas ventajas comparativas habrá. Los sectores mencionados han sido competitivos allí desde siempre, no parecen ser hijos del proteccionismo como los neumáticos. ¿Por qué ahora pierden contra la importación desde Chile y no contra la producción de otras regiones menos desérticas del propio país? ¿Qué costos los están matando? ¿Es todo laboral y fiscal, exclusivamente? ¿Y los costos logísticos, o los financieros? ¿Será un caso de "enfermedad holandesa" producida por el auge de la minería?
La clave es que en Mendoza hay menos inversión que en Chile, que está más tecnificado. En Mendoza tienen muchos canales sin revestir y mucho riego por gravedad, cubriendo todo el lote con un manto de agua o inundando surcos. Ni hablar de la energía solar, hoy ya barata y bien integrada económicamente con la red, para la cual el oasis mendocino presenta condiciones ideales. En Chile hay más canales revestidos de concreto y riego por goteo. También cosechan más con máquinas que en Mendoza, donde hay mucho trabajo manual, que la minería va a absorber porque paga mejor.
El crédito está caro, y las inversiones del exterior se orientan a megaproyectos. Los empresarios tradicionales que quieran sobrevivir y los nuevos que quieran ingresar deberán aportar capital propio para adquirir el equipamiento y la maquinaria indispensables para seguir compitiendo. El fomento estatal, la protección y la devaluación ya no les van a sacar más las castañas del fuego.
El ajuste y la apertura barrerán con casos como FATE, cuyos neumáticos todavía costaban el triple que los chinos después de haber bajado a la mitad. Como PROTEJER y sus textiles o como los caños cotizados en 4.000 dólares y luego ofrecidos a 1400. Los vientos políticos que corren arrasarán con los gobiernos provinciales y municipales que no quieran bajar impuestos y con los sindicatos, que por poco tiempo más han conseguido seguir cobrando por todos los trabajadores en blanco, que por lo mismo serán cada vez menos. O cambian o los cambian... Para atrás no se va a ir.
PROPUESTAS
La experiencia da una autoridad enorme al análisis, que permite ilustrar a todos los diversos estratos de conciudadanos. La más clara función social a cierta edad es el consejo, destilado de la experiencia por la inteligencia y avalado por la falta de intereses personales. Las críticas son valiosísimas, los diagnósticos certeros son indispensables, pero las propuestas tienen un valor incalculable, muy probablemente decisivo.
Si alguien encuentra un tipo con el empuje, la inteligencia y las buenas ideas de Milei que ADEMÁS sea un fino caballero y modelo de empatía, campeón de la concordia política y de la sensibilidad social, compro. Mientras tanto, apoyo lo que hay y espero que todo salga bien, sin animarme a pronosticarlo. Ayudo con lo que puedo y siempre que critico, propongo.6
¿QUÉ HACER EN LOS ZAPATOS DE MILEI?
Napoleón preconizaba: "atacar, siempre atacar; la pérdida de tiempo es irreparable en la guerra". Evitar a toda costa el desgaste avanzando velozmente por separado para concentrar sorpresivamente la masa crítica en el lugar crítico y en el momento crítico. Imponer la batalla decisiva a un enemigo todavía mal preparado y luego de la victoria mantener el impulso hasta destruirlo por completo. En Austerlitz lo logró, Rusia lo desgastó evitando la batalla decisiva y en Waterloo se le atrasó la concentración de fuerzas.
Para una confrontación a fondo, el momento es ahora, mientras Milei siga teniendo los planetas alineados: Bessent lo salvó, él ganó las elecciones y enseguida pudo armar una mayoría legislativa. La oposición está anémica, desprestigiada e incoherente. Apoyo político contra la mafia sindical hay... "Vencer sin peligro es triunfar sin gloria" (Corneille), pero ¡qué coraje hace falta para lanzarse a la carga! ¿Genialidad triunfante o locura suicida? Imposible saberlo de antemano. Como Napoleón, Alejandro Magno y Julio César lo hicieron en cada oportunidad que se les presentó. Milei ¿será capaz de espolear y echarse nomás al Rubicón CON UNA SOLA LEGIÓN DETRÁS? Ya va siendo hora, porque si se detiene, se hunde.
Una vez lograda la mejor modernización laboral posible, hay que mantener el impulso y buscar una buena reforma fiscal y monetaria cuanto antes. La laboral es la que hay, por el momento. Parece que el orden de las propuestas no fue el mejor. Lo fiscal hubiera presentado más riesgo, pero hubiera encontrado menos resistencia. Recaudar tiene su encanto... y el señoriaje también.
Seguir recortando gastos, pero eso sí, SELECTIVAMENTE. Sin una buena auditoría publicada nadie debe poder recibir ni un centavo de los contribuyentes. Hay que empezar desde ahora a elaborar un presupuesto 2027 BASE CERO en la nación, en las provincias, en los municipios y en los organismos descentralizados, iluminando hasta el último recoveco. Basta de la motosierra horizontal, poco precisa, nada sensible y con un costo político sideral, elevado a la enésima potencia por estar en las manos desprolijas de un botarate eficaz. Que los expertos hagan sus trucos callados la boca, sin parodiar al patrón: a él le sale, a ellos no. Duros con la casta, implacables con la corrupción, pero sensibles, cuidadosos y sobre todo muy respetuosos con el real padecimiento del pueblo. Un mal chiste puede costar la cabeza, como le pasó a María Antonieta. La limpieza a fondo en todos los niveles y jurisdicciones de la administración cuenta con un firme apoyo de la opinión pública. Una vez que se publiquen sus demandes, no habrá argucia política que les valga.
En cuanto se logre, permitirá crecer sanamente, quitando impuestos y retenciones. No es aceptable que se sigan cobrando retenciones mientras se quitan aranceles a la importación. El arte es curar la inflación sin que la recesión mate al paciente. Para competir, los empresarios argentinos deben estar en igualdad de condiciones.
Nunca olvidar que haber cuidado tanto el consumo con retenciones y la industria con aranceles llevó a la ruina. Haber logrado frenar una loca carrera hacia la ruina parando la pelota tuvo su gran mérito, pero ha llegado el momento de echar a andar. No es fácil pasar de un equilibrio estático logrado mediante restricciones a un equilibrio dinámico en procura de la expansión. El efecto expansivo pero inflacionario de las exportaciones (sobre todo las de alimentos) se compensa con el efecto deflacionario pero recesivo de las importaciones. Primero hay que tener el pulso muy fino para establecer un rumbo que permita lograr ese equilibrio dinámico y después una gran firmeza para mantenerlo, porque si se pierde el control en la vorágine el vuelco puede ser fatal.
Las restricciones monetarias y el cambiarias fueron anclas útiles en la emergencia inflacionaria. La apertura de la importación aumentó instantáneamente la oferta de bienes y la competencia externa en la economía real, bajando de golpe los precios. Ello favorece a los consumidores, que son muchos... y votan, a costa de los productores, que son menos, pero influyen. Para aumentar la producción interna, no hay más remedio que hacerla exportable porque muy pocos productos pueden alcanzar la Escala Óptima Mínima, y con ella lograr costos internacionales, si sólo se pueden vender en el exiguo mercado interno.
Urge liberar el totalmente el dólar, en cuanto haya reservas para resistir una corrida. Mejor arriesgar un improbable retorno de la inflación, que sería tan relativo como temporario, jugándose todo lo ganado hasta ahora, como quería Kipling,¹ que ver cómo se van diluyendo esos avances en el marasmo de la recesión. Con mar gruesa se navega costa afuera, porque cuando arrecia la tormenta el barco anclado se rompe antes y el que busca protección en la costa se estrella contra las rocas. El equilibrio estático y estéril del ancla parece más seguro, pero no lo es: la nave está diseñada para navegar y se equilibra mejor en su productivo movimiento.
La apuesta es:
Que la recaudación adicional de la minería y la reprogramación de la deuda permitan aliviar PRONTO la presión fiscal sobre la cadena de valor agroindustrial y sobre la industria local con potencial competitivo internacional;
Que el dólar flote hasta encontrar un nivel que dé suficiente competitividad sin desencadenar la inflación;
Que la tasa de interés aliente la inversión privada productiva, especialmente en la construcción de infraestructura. RIGI para todos y todas.
___
¹ "…SI puedes hacer un solo haz de todas tus victorias,
y a cara o cruz jugarlas, sin tregua ni demora;
y perder, y retomar desde la prima hora,
sin que el labio delate la herida que devora…"
TIME TO WEIGH ANCHOR!
Withdrawing Article 44 of the labor reform—on cutting sick workers’ pay—was the obvious thing to do. Leaving the coffers of the union mafia untouched is a defeat. The general strike came anyway, and companies keep shutting down. If LLA doesn’t confront the unions, and the courts uphold union power, nothing changes. If Milei yields to the bosses and does nothing to end their distortive overreach, his failure is only a matter of time; that seems to be what’s coming up…
To give a first-hand example: vineyards in Mendoza are desperate. There’s no longer enough money to pay the electricity bill for irrigation pumps. Without water in a desert, agriculture dies. This year grapes will be thrown away: wineries aren’t buying, nor even accepting grapes for processing. Norton has filed for bankruptcy protection; Bianchi is next in line, followed by Flichman. On the 16,000 hectares planted with garlic, production costs—about $3,800 per hectare—aren’t being covered. The same is happening with onions, carrots, melons, tomatoes. Squash, leafy greens, fruit, etc., which are being imported from Chile. Property taxes are rising above inflation.
It seems that either the “Argentine cost” is tackled now, or a debacle will unfold. Is this all due to national macroeconomic policy, or is there an additional “Mendoza cost”? Producing “in a desert without water” may not seem rational, but if people from all over the world have been coming down to do it for a couple of centuries, there must be some comparative advantages. These sectors have always been competitive there; they don’t seem to be creatures of protectionism, like tires. Why are they now losing to imports from Chile, rather than to production from less arid regions within Argentina itself? What costs are killing them? Is it all labor and taxes? What about logistics or financing costs? Could this be a case of “Dutch disease” caused by the mining boom?
The key is that there is less investment in Mendoza than in Chile, which is therefore more technologically advanced. Mendoza still has many unlined canals and relies heavily on covering entire plots with a sheet of water or flooding furrows. Solar energy is cheap, well integrated with the grid and ideally suited for sunny Mendoza. In Chile there are more concrete-lined canals and drip irrigation. They also harvest mechanically, whereas Mendoza employs mostly manual labor, which mining is starting to take away by paying more.
Credit is expensive, and foreign investment is geared toward megaprojects. Traditional businessmen who want to survive, and new entrants, will have to put up their own capital to acquire the equipment and machinery needed to remain competitive. State support, protection, and devaluation will no longer pull their chestnuts out of the fire.
Adjustment and opening to international trade will sweep away cases like FATE, whose tires still cost three times as much as Chinese ones even after it halved prices. The same goes for PROTEJER and its textiles, or for pipes once quoted at $4,000 and later offered at $1,400. The prevailing political winds will also sweep away provincial and municipal governments unwilling to cut taxes, and also the union bosses, who for a little while longer will keep on collecting dues from all formal workers, who will therefore become fewer and fewer. Either they change, or they’ll be changed… there is no going back.
PROPOSALS
Experience lends enormous authority to analysis, enlightening fellow citizens across all walks of life. At a certain age, the clearest social role is to offer advice—distilled from experience by intelligence and validated by selflessness. Criticism is invaluable, accurate diagnoses are indispensable, but proposals have immeasurable—and very likely decisive—value.
If someone can find a leader who pairs Javier Milei’s drive, brains, and solid ideas with the manners of a perfect gentleman, the empathy of a saint, and the political touch of a born conciliator, I’m sold. Until then, I’ll support what’s available and root for it to work, without daring to predict it will. I pitch in where I can—and when I criticize, I always to propose an alternative.
WHAT TO DO IN MILEI’S SHOES?
Napoleon advocated: “attack, always attack; lost time is irreparable in war.” Avoid attrition at all costs by advancing swiftly in separate columns, then concentrating a critical mass at the critical place and moment. Force a decisive battle against an ill-prepared enemy and, after victory, keep up momentum until its complete destruction. He achieved it at Austerlitz; Russia wore him down by avoiding a decisive battle; at Waterloo, his timing for concentrating forces went awry.
For an all-out confrontation, the moment is now—while Milei's stars are still aligned: Bessent saved him, he won the mid-term election, and quickly worked up a legislative majority. The opposition is anemic, discredited, and incoherent. Political backing against the union mafia exists… "To win without risk is to triumph without glory" (Corneille), but what courage it takes to charge! Triumphant genius or suicidal madness? Impossible to know in advance. Napoleon, Alexander the Great, and Julius Caesar all took their chances at every turn. Will Milei be able to spur on across the Rubicon with JUST A SINGLE LEGION FOLLOWING? It’s about time—because if he stops, he sinks.
Once the best possible labor modernization is achieved, momentum must be maintained to pursue fiscal and monetary reform as soon as possible. Labor reform is what it is for now. The sequencing may not have been ideal. Fiscal reform would have entailed more risk, but also less resistance. Tax collection has its appeal… and so does seigniorage.
He must keep on cutting spending—but selectively. Without a proper, published audit, no one should receive a single cent of taxpayers’ money. Work should begin now on a zero-based 2027 budget at the national, provincial, municipal, and decentralized-agency levels, illuminating every last corner. Enough with the brutal, horizontal “chainsaw”—imprecise, insensitive, and politically costly, especially in the clumsy hands of an effective but loud mouthed specialist. Let experts work their magic quietly, without aping the boss: it works for him, not for them. They should be tough on the establishment, relentless on corruption, but sensitive, careful, and above all respectful of the real suffering of the people. A bad joke can cost a head, as it happened to Marie Antoinette. A thorough clean-up at all levels of government has firm public backing. Once their outrages are published, no political trickery will help.
As soon as this is achieved, it will allow for healthy growth by cutting taxes and export duties. It is not acceptable to keep charging export duties while lowering import tariffs. The art is to cure inflation without letting recession kill the patient. To compete, Argentine businesses must be on equal footing.
Never forget that protecting consumption with export duties and industry with tariffs led to ruin. Halting a headlong rush toward ruin by stopping the ball was a major achievement—but now it’s time to move on. Transitioning from a static balance achieved through restrictions to a dynamic balance aimed at expansion is not easy. The expansionary but inflationary effect of exports (especially foodstuffs) is offset by the deflationary but recessionary effect of imports. First, one needs a very fine touch to chart a course toward such a dynamic equilibrium; then, a very firm hand on the till, for letting it go in the maelstrom can be fatal.
Monetary and exchange restrictions were useful anchors during the inflationary emergency. Opening imports instantly increased the supply of goods and external competition in the real economy, sharply lowering prices. This benefits consumers—who are many and vote, at the expense of producers—who are fewer but prone to throw their weight around. To increase domestic production, it must be fit for export, because very few products can reach minimum optimal scale—and thus international costs—if they can be sold but in the meager domestic market.
It is urgent to fully foat the dollar, the moment there are sufficient reserves to withstand a run on it. Better to risk an unlikely return of inflation—which would be relative and temporary—staking all winnings achieved so far, as Kipling¹ would have it, than to watch those gains dissolve in the quagmire of recession. In rough seas, one sails offshore: when the storm rages, the anchored ship cracks first, and the one seeking shelter by the coast crashes against the rocks. The still, sterile balance at anchor seems safer, but it isn’t—the vessel is designed to sail and finds a far better balance in productive motion.
The bet is:
That additional mining revenue and debt rescheduling will SOON allow room for easing the tax burden on the agro-industrial value chain and on local industry with international competitive potential;
That the dollar will float to a level that provides enough competitiveness without triggering inflation;
That interest rates will encourage productive private investment, especially in infrastructure construction. Tax incentives for all investors.
___
¹ "...IF you can make a heap of all your winnings
And risk it in a game of pitch and toss
And loose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss..."