sábado, 4 de abril de 2020

COMO ME LO CONTARON TE LO CUENTO

Para que no me digas que yo miento / como me lo contaron te lo cuento.

Otra falacia más, esta vez es la llamada "del nivel equivocado" o sea confundir un simple comentario, una charla de café con una tesis doctoral o un alegato en justicia. Yo digo lo que dicen porque me parece interesante, divertido o ridículo. Que lo dicen es cierto. El que quiere creerlo que lo crea, el que no, no. No es tanto cuestión de prueba, ya el hecho no se alega para fundar una reclamación.

Es cuestión de CREDIBILIDAD. María Antonieta nunca se compró un collar de diamantes con los fondos destinados a un buque de guerra, pero pagó el costo político del escándalo porque se la creía capaz de hacerlo y porque lo gravísimo y muy cierto es que el sistema se lo permitía. Si se hubiera dicho lo mismo de la Madre Teresa de Calcuta, hubiera causado gracia y en nada la hubiera afectado. Tampoco afectaría tal acusación a Melania Trump: aunque la creamos capaz, sabemos que el sistema no se lo permite. Lo interesante es debatir, generar ideas y estimular reflexiones que van mucho más allá del hecho en sí.

No comparto voluntariamente "mentiras alevosas", sino lo que me parece verosímil. A veces caigo con una mentira deliberada de otro que a mí me pareció creíble. De allí a cargarme con la obligación de verificar exhaustivamente la veracidad de todo lo que comparto hay un trecho. Podría hasta ser una autocensura que inhibiría toda publicación y por cierto no justifica el esfuerzo.

Son citas de lo que dice otro, que ni un ámbito académico habría que probar, a diferencia de las tesis propias. El objeto no es informar, sino opinar, debatir, incluso divertirse, etc. A PROPÓSITO de una publicación ajena. Algo así como "mirá lo que dicen: a mí me parece verosímil / estimulante / divertido / ingenioso / estoy de acuerdo. ¿Y a vos?".

Hasta en los tribunales se adoptan medidas provisionales "preventivas" sobre la base de la mera verosimilitud (fumus bonis iuris), cuando hay peligro en la demora y se cauciona el posible daño. Es una ecuación riesgo / beneficio, porque de otra manera no se estaría sentenciando más que a prófugos e insolventes.

De todos modos, nuestros intercambios son simples comentarios, "una  opinión cualquiera de un sujeto cualquiera", como dijo Alfred de Vigny de la crítica literaria. En tal contexto, no cabe exigir tanto o más rigor probatorio que en la academia o en la justicia. Es más, a veces la pregunta por la fuente parece más una falacia retórica para desautorizar sin rebatir que una sospecha genuina de mentira...

No hay comentarios:

Publicar un comentario