viernes, 24 de abril de 2020

LA ASISTENCIA A CLASE YA NO ES UNA INTERSECCIÓN DEL ESPACIO CON EL TIEMPO

LA ASISTENCIA A CLASE ES UN EFECTO, NO UNA INTERSECCIÓN DEL ESPACIO CON EL TIEMPO

La situación nos impone flexibilidad. El Taller de Terminología y Documentación se reúne los lunes de 20:00 a 21:30. Como la reunión es virtual, "asistir" es un concepto que hay que reinterpretar. La posibilidad de estar en familia, o en el trabajo, y en la clase al mismo tiempo pareció hasta ahora reservada a entes con el don divino de la ubicuidad, de la omnipresencia. Sin embargo, se nos apareció de golpe por aquí… es comprensible que haya algún costo de adaptación.

La realidad es que hoy se puede asistir al Taller de manera asincrónica, con el esfuerzo adicional de usar el chat para la esencial participación y el intercambio entre TODOS, no solamente entre la sincrónica mayoría. Lo esencial es que en el fondo nos comuniquemos para enseñar y aprender unos de otros y no el tiempo ni la forma en los cuales lo hagamos. En estos primeros momentos, las complejidades y lo novedoso de las herramientas "tapan" un poco el fondo del asunto. Espero que pronto los medios y canales se nos harán transparentes, para que el mensaje fluya en claridad y abundancia…¡y en todos los sentidos!

La condición de regularidad vigente de "asistir" al 85% de las clases se reformula, pues, al punto de que llevar la Planilla de Asistencia ha pasado a ser un ejercicio de retroalimentación y ya no un mecanismo de control. Se puede estar en nuestras reuniones desde el campo, la montaña, la playa, etc. No es lo ideal, pero de ser operativamente compatible, se puede "asistir" al Taller y estar ocupándose de la familia, o en el trabajo. TODO al mismo tiempo. Aunque no es optativo ni muy pedagógico, en caso de necesidad, también se puede estar con nosotros en otro momento, sin mengua de la "asistencia".

Ello nos exige nuevos esfuerzos, sin duda mayores y muchos de ellos todavía indeterminados. Pueden contar con los míos sin reserva alguna, pero los que signarán el resultado serán en definitiva los de ustedes, ya que todo el proceso de enseñanza y aprendizaje se supone más bien en su beneficio. Las circunstancias, sin embargo, han generado la habitual paradoja de que el primer esfuerzo y el primer aprendizaje han sido recíprocos y horizontales, sin preparación: a todos por igual, se nos ha impuesto la ubicuidad y todos por igual hemos debido tomar conciencia del carácter variable que puede presentar la dimensión temporal de nuestras reuniones.

Hemos debido desaprender juntos la intersección temporal y espacial de siempre y aprender juntos que no solamente el lugar donde está cada cual puede variar, sino que también también el momento en el cual nos comunicamos puede ser distinto. Como suele suceder con los aprendices, puede no irnos muy bien en los primeros intentos. Gracias a una circunstancia inesperada, se nos impuso llegar casi instantáneamente a dicha epifanía, tan maravillosa como todas, y más dichosa por lo inesperada.

Adaptarnos al hecho de que las constantes de tiempo y espacio se nos hayan hecho variables es una mutación muy profunda, hoy necesaria y siempre interesante. Habrá que manejarla como mejor se pueda.

Más allá del miedo al cambio y a la nostalgia del pasado, creo recordar que el cautiverio físico dentro de un aula tampoco garantizaba la concentración, la participación ni el provecho. Sentarse cuarenta minutos con la mirada vacante y la mente en blanco ¿era "asistir" en un contexto académico? Por lo menos la presencia física y compulsiva del alumnado daba al profesor la oportunidad de desplegar las dosis justas de seducción, histrionismo y amenidad (no exentas de sutiles y veladas amenazas) para penetrar esa firme voluntad de no aprender que siempre alguien del fondo parecía manifestar. A veces, ni eso: la hora avanzaba más larga, pesada y fatal que la espada de Carlomagno. Es dudoso que los beneficios de tal "asistencia" compensaran los costos de viajar por la ciudad caótica, de afrontar los riesgos a la vuelta, de alargar la jornada hasta el agotamiento. La cultura, como la salud, es un bien tan inmenso que lograrla compensa todas la ineficiencias, aunque no las justifica.

Eso sí, todavía estoy tratando de evitar que de variables, dichas dimensiones de espacio y tiempo se nos transformen directamente en incógnitas. No me resulta pedagógico dirigirme a un grupo indefinido de cuasi desconocidos, invisibles, inaudibles, ilegibles, que no realimentan la comunicación, que no se manifiestan, en fin, que no se sabe si están o no. Casi un público televisivo, si no fuera por un listado cambiante de asistentes.

Obligaciones e imposibildades individuales aparte, siento que para enseñarnos unos a otros y aprender unos de otros necesitamos vernos, escucharnos y leernos tanto cuando no coincidimos en el espacio, pero estamos en una reunión virtual en determinado momento, como cuando no coincidimos siquiera en el tiempo. Nos interesan a todos las reacciones, consultas, comentarios y observaciones de quienes no están en el momento, pero que más tarde, cuando puedan, verán, escucharán y leerán nuestro discurrir. Debiéramos ver la manera de que puedan aunque sea entrar a la aplicación y dejarnos su imagen, su voz y sus escritos, para que en el pleno de la próxima reunión todos los podamos aprovechar y reaccionar a nuestra vez. Eso sí que sería cumplir cabalmente la obligación de "asistir", superando las limitaciones de tiempo y espacio.

En la Planilla de Registro se consigna el cumplimiento de varias Condiciones de Regularidad, entre ellas la "asistencia". Es un instrumento formal, primitivo y obsoleto, pero quizás todavía sea útil para registrar presencias variables y así despejar las incógnitas a su respecto, por lo menos en una primera etapa. La participación activa en el Taller, los trabajos y aportes de cada cual serán el logro sustancial y la prueba definitiva de que, a su propio tiempo y en su propio espacio, tod@s realmente "asisten", es decir forman parte activa y esencial del "nosotros" en crecimiento que protagoniza la enseñanza y el aprendizaje.

Así, l@s invito a que sigamos adelante todos juntos, dispuestos a reinterpretar el mundo cuantas veces resulte necesario para sobrevivir en él, que ya es un primer triunfo. Quizás sea el más inadvertido, pero no cabe duda de que también es el más indispensable.

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