https://comentariosdepp.blogspot.com/2022/07/massa-22.html
El primer error estratégico de Macri fue rechazarlo a Massa, que la odiaba a Esha y no se podían ni ver. Todo porque Durán Barba lo convenció de que con lo que había bastaba. Era cierto, pero no basta que baste, tiene que sobrar. Con Massa adentro, hubiera ganado al trote y quizás hubiera podido hacer todas las reformas que no logró.
Si Massa consensuara las reformas estructurales ahora, que no tiene nada que perder, concitaría una mayoría parlamentaria más que suficiente, incluso con buena parte de la muy diversa oposición. En 2022 hubiera sido patriótico, le hubiera evitado enormes fracasos y lo hubiera dejado para el 2023 en una posición infinitamente mejor de lo que jamás pudo imaginar. Hoy, a último momento, con la situación completamente caótica fuera de control, no es más que un manotón de ahogado.
El problema (y quizás una solución, siquiera parcial) es que Massita, Ventajita, el Fullero puede decir cualquier cosa, prometer cualquier cosa, hacer cualquier cosa. Con los votantes cualquier cosa que tiene, cualquiera de todas esas cosas no le vale ni le cuesta un solo voto. Tiene los que tiene, ni más ni menos. Y no le alcanzan...
Suena difícil, pero las reformas indispensables o las hacemos de acuerdo entre todos o no se harán jamás. Aún después de una elección ganada serían una imposición sobre la minoría que perdió y costarían apoyos. Las reformas estructurales siempre afrontan enormes resistencias.
En una coyuntura tan crítica para todos como la actual, las cuestiones de fondo podrían ser el meollo de un proyecto político común controlado y consensuado con los aportes de todos, que les tendría que servir a todos, incluso, de paso, al pobre país. Como a Massa nadie le cree, pero él escucha a todos y no le hace ascos a nada que le pueda servir para trepar, podría ser ahora o nunca... Mejor un mal bicho que lo pueda lograr, que un dechado de virtudes trabado por todas partes.
Es difícil que la Argentina lo compre a él, pero él se tendría que entregarse a la Argentina como proyecto. Ambos están cotizando muy bajo, y es a la baja cuando hay que entrar. Se necesita para hoy un Remes Lenicov que enderece las cosas y para mañana ese porcentaje pequeño de votos bonaerenses que hace la diferencia y que Massa dice controlar. Él siempre ha sido un tránsfuga, minoritario pero indispensable: así se ha vendido, barato, hasta ahora. El precio se puede haber empezado a entonar, que es el momento óptimo para entrar. Quizás él hasta sueñe con ser un segundo Menem: si eso lo motiva, bienvenido sea, suceda o no. Las reformas de fondo indispensables las puede hacer un cierto peronismo apoyado por la oposición, pero no al revés. Para que haya juego, todos tienen que poder ganar.
Algún día, tarde o temprano, de alguna manera, buena o mala, hay que empezar a salir de este berenjenal. Todo movimiento abre una esperanza. Es verdad que Massa tiene crédito cero, lo cual puede tener su parte buena: quienes no tienen nada que perder pueden hacer cualquier cosa, hasta lo correcto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario