viernes, 12 de julio de 2024

EQUILIBRAR EL TURISMO EMISIVO

El turismo en el exterior es medio estructural: no tenemos playas tropicales y además tenemos una vieja atracción cultural por Europa, y una nueva por Miami. Así que el argentino genera plata aquí, pero tiende a gastarla (y a invertirla) afuera. La inmigración más reciente remite directamente buena parte de sus ingresos a parientes que quedaron en el lugar de origen. Todas son sangrías que pesan sobre el balance de pagos.

Desde el más remoto pasado, fuimos más una colonia de extracción que una colonia de asentamiento o de intercambio. El éxito consistía en venir a "hacer la América" rápidamente para reintegrarse a su pueblo de origen en un nivel social más alto.

Descendemos de quienes quedaron acá, más bien los fracasados. Desde el punto de vista de sus antiguos paisanos, degeneraron culturalmente a un nivel cuasi nativo. Desde el punto de vista local, fue en cambio valioso que se "acriollaran", integrándose en un fecundo crisol de culturas donde se formó una nueva y pujante personalidad. Aún así, cuando uno de los hijos o nietos del inmigrante logra llegar por fin a la posición deseada, tienden a irse a lucirla en el lugar de origen y, de paso, a visitar las grandes capitales europeas.

Es grave que la clase dirigente sea emocionalmente desafecta... Mientras ese fenómeno sociocultural persista, lo positivo será buscar el equilibrio fomentando el turismo receptivo. Los lazos con la cultura europea configuran una ventaja al respecto, porque le dan un marco reconocible a los muchos atractivos que el país tiene de por sí. Manejados con inteligencia, los flujos se pueden ir compensando, en un contexto de crecimiento general.

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