viernes, 10 de octubre de 2025

DEMOCRACIA ¿GOBERNABLE O PARTICIPATIVA?

 EL PROBLEMA

De la selección de los candidatos depende la calidad de la democracia. Si todos o una abrumadora mayoría de los candidatos son funcionales al sistema, la elección popular es una farsa inoperante que prácticamente excluye las posibilidades de cambio o progreso. Salvo un milagro, como el de 1912. Se la llama eufemísticamente, democracia "gobernable", casi una contradicción en los términos. Es "práctica", pero rústica.

UNA SOLUCIÓN

Una ley de partidos políticos donde se ordene la conformación de las listas "sábana" (indispensables para la representación proporcional, otra garantía de democracia, porque asegura la representatividad) mediante boletas uninominales en elecciones internas obligatorias. Para ser precandidato bastará presentarse con el aval de una cantidad razonable de firmas. El precandidato más votado por los afiliados (o por terceros también, si así lo resolviera el partido) irá primero en la lista, el segundo más votado irá segundo, y así sucesivamente.

En vez de ser "manos" cooptadas para votar ciegamente lo que mande quien los "puso" en la lista, los legisladores serán todas potencias con votos propios. Eso les dará voz propia en las reuniones de bloque, donde se acordará (o no) la posición de la bancada respecto de cada tema en debate parlamentario. La afinidad ideológica que los aglutinó originalmente en el partido facilitará tales acuerdos, enriquecidos por las eventuales discrepancias individuales.

Se llama democracia "participativa", casi una tautología. Es imposible sin que por lo menos una porción importante de la población esté movilizada, políticamente activa y medianamente formada. Los partidos políticos bien transparentes y democráticos en lo interno son insustituibles como semillero de dirigentes y funcionarios. La  trágica orfandad de Milei al respecto es su gran talón de Aquiles.

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