La buena conducta resulta de la AUTOESTIMA, algo que se mama.
Uno no hace porquerías porque es uno, que cree no ser una porquería y que no quiere transformarse en una porquería.
El castigo no nos da casi nada de miedo y el premio nos deja más bien indiferentes....
- No me mueve, mi Dios, para quererte
- el Cielo que me tienes prometido
- ni me mueve el Infierno tan temido
- para dejar por eso de ofenderte.
- Tú me mueves, Señor. Múeveme el verte
- clavado en una cruz y escarnecido;
- muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
- muévenme tus afrentas, y tu muerte.
- Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
- que, aunque no hubiera Cielo, yo te amara,
- y, aunque no hubiera Infierno, te temiera.
- No me tienes que dar porque te quiera,
- pues, aunque lo que espero no esperara,
- lo mismo que te quiero te quisiera.
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