viernes, 25 de septiembre de 2020

LA PAJA EN EL OJO AJENO

 Ese Congreso alberga (con escandalosa eficacia) a sujetos que tienen condenas firmes, prisiones preventivas y órdenes de captura de los más altos tribunales.

Hay un señor que incendió una ciudad para encubrir un grave contrabando de armas. Hay una señora que se alzó con un PBI, dejando a millones en la ignorancia, la miseria y el hambre (en el país que en 1920 tenía menos analfabetos que Francia y hoy dice poder alimentar a veinte veces su población). De allí para abajo hay varios criminales convictos de toda laya.

El país ve cómo concejales cobran el IFE, cómo gobernadores eternos importan masivamente votantes de países limítrofes, someten electoralmente a poblaciones vulnerables, indígenas o no tanto, cómo hay vacunas de privilegio, etc., etc., etc. 

Es entonces pura HIPOCRESÍA haber armado tal escándalo por un acto que un diputado hizo público involuntariamente, mera indiscreción que ni remotamente es delito. 

La burguesía vive en un estado casi permanente de indignación moral. Ésta se suele posar en lo sexual, apenas un desorden, mientras tolera el robo y el asesinato, los crímenes arquetípicos.

Hay que proteger a los chicos de escenas eróticas que los pueden quizás estimular antes de tiempo. Eso sí, crecen entre videos y juegos de violencia y crueldad inaudita, donde gana quien más y mejor mata, generalmente a los más débiles...

Es además exhorbitante suspender sin trámite a un representante popular electo, impidiéndole votar en nombre de sus electores. Ya lo castigarán éstos en las próximas elecciones, si les parece, lo cual incluso es bastante poco probable. Por favor, no perdamos la perspectiva...

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