https://drive.google.com/file/d/18ZEIAQE_UXLBOoXWeH2vNiajFTMrA2ls/view?usp=drivesdk
¡Qué tema! Es verdad que esos "dos países" coexisten, pero son los extremos de nuestra realidad. La mayoría no pertenece ni a la élite ni a la marginalidad.
Esa gran mayoría se debate por el medio y, para bien o para mal, es la que en definitiva zanja las elecciones. La compone gente sencilla, trabajadora, alfabetizada, decente, que quizás aspire vagamente al Teatro Colón y a lo que éste representa y que por cierto huye despavorida de lo que expresa con magistral crudeza "La Violencia", esa crítica ¿o apología? adoptada por la murga premiada Agarrate Catalina y creada por quien por algo optó por llamarse "No Te Va A Gustar".
La reacción obvia de casi todos es abrazar uno de dichos extremos y repudiar el otro. Lo importante es tomar conciencia de que hay que hacer ya cuanto sea posible para ayudar a ir alimentando, educando, nutriendo y persuadiendo a la franja media hacia la cultura y el progreso, algo que en principio tiende a hacer. Es cuestión de que se pueda mostrarle una realidad que brinde un mínimo aliciente, una esperanza razonable.
El "bárbaro" villero, analfabeto, drogón, violento y delicuente se va a autodestruir solito: su destino es el hospital, la cárcel o el cementerio. Si no se lo puede cambiar, bastará evitar que contagie. Pero ojo, porque como existir, existe y es capaz de crecer. Quizás no sea recuperable, pero sí encapsulable y susceptible de alguna ayuda social o terapéutica, siquiera paliativa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario