Milei es la contracara de Cristina. Se agiganta maníacamente ante los obstáculos. Sin la tragedia de la Revolución, Napoleón hubiera sido un tipejo maltratado.
Macri, después de ganar las legislativas, se enfrentó a una sequía, una inundación y otra sequía. Eso lo privó de ingresos por 19 mil millones. Usó los 14 de las reservas y consiguió del FMI un crédito CONTINGENTE SOLO PARA AFRONTAR PAGOS DE DEUDAS, que eran pocos, por 44 mil millones más, que era mucho, el triple del agujero inicial. Caputo usó eso y 10 adicionales para tratar de evitar la devaluación, y fracasó, como el Banco de Inglaterra frente a Soros. Salvó a los del carry trade (¿ellos mismos?), pero llegó a las PASO con el dólar a 40, el crédito agotado y el último desembolso suspendido por el FMI a causa de la instrumentación irregular. Si se hubieran hecho lass cosas mejor, ¿se hubieran ganado las PASO?...
Después fue el acabóse. Fernández, siempre bocón, dijo que estaba "cómodo" con el dólar a 60 y el mercado le hizo caso enseguida. A la sequía se agregó la pandemia, todo con restricción del crédito, tanto de los organismos internacionales como del mercado. Encima, Esha con sus dos delfines, el biológico y el putativo, siempre le anduvo jugando sucio. Para un Fernández, nada peor que otra Fernández.
El remedio fue Massa, mucho peor que la enfermedad: se descubrió con horror que hasta entonces la propia idiotez de Alberto limitaba el daño. Massa, en cambio, fue el genio del mal: desde el primer haras hasta las últimas Kangoo, robó a cuatro manos, emitió hasta agotar la capacidad de la Casa de la Moneda ¡literalmente! y acabó dejando un déficit del 15% del PBI, con un dólar que llegó a 1.500, la pobreza y la indigencia por las nubes y las "niñeces" sumidas en el hambre y la ignorancia. Un verdadero récord, aún para la Argentina, especialista en malos gobiernos.
Milei heredó el cepo, impuestos de toda laya, las retenciones y el espectro de una catástrofe anunciada. Con semejante capital presupuestario y político, encorsetó violentamente el déficit, la inflación que es su hija y la devaluación que es su nieta. Le devolvió a la República una atractiva cintura de avispa, a costa de tenerla medio asfixiada con los impuestos, ya no atemperados por la inflación, con la evasión en retroceso, la importación amenazando feo y el clima de regular para abajo.
Así, casi sin aire, pero bella y valiente como siempre, la Argentina debe afrontar los vencimientos de la deuda y además las contingencias judiciales de Kicillof, Moreno y asociados (unos 31 mil millones adicionales). Como el pirata Morgan devenido Gobernador de Jamaica terminó con los piratas, Caputo deberá refinanciar sus propios desmanes y los de sus sucesores. Si alguien puede hacerlo, es él, que ahora girará a cuenta de Vaca Muerta. Por lo menos, éstos no están gastando por anticipado, como es tradicional por estos lares.
Vaca Muerta no presenta el riesgo climático agropecuario, que impone reservas y/o endeudamiento en un espiral que siempre fue ascendente. Hoy, los ciclos son más pronunciados y largos por el calentamiento global causado, dicen, por los eructos de las vacas vivas y la combustión de los hidrocarburos salidos de las Vacas Muertas. La paradoja tiene su ironía y se zanjará con la petroquímica. Los hidrocarburos son demasiado valiosos y contaminantes como combustibles. Como materia prima, en cambio, son utilísimos, desde la urea hasta los plásticos reciclables.
Por lo pronto, en vez de deudas, la Vaca Muerta, junto con su ternerito el litio, traen primero inversiones y después un flujo constante de ingresos. Así la minería compensará en el futuro los ciclos agropecuarios negativos de vacas flacas, asegurando un piso de superávit. En la fase positiva del ciclo agropecuario, que algún día tendrá que llegar, las vacas gordas se acoplarán a las Vacas Muertas, potenciando el superávit hasta lo sideral. Esa estampida arrollará cepos y retenciones, los pasivos que mientras tanto se puedan haber refinanciado o aún generado y sobre todo la enorme deuda social interna en materia de educación, salud, jubilaciones, justicia, etc.
Siempre me gustaron las vaquitas...
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