En la medida en la cual haya capacidad instalada ociosa, la emisión PUEDE llegar a reactivar SIN inflación, porque la aversión a la moneda sobreabundante PUEDE ir al consumo o a la inversión productiva y no al atesoramiento en dólares.
Eso depende de la confianza en el futuro que haya, que no parece ser mucha...
Es fundamental orientar la moneda emitida hacia sectores con necesidades básicas insatisfechas que tienen gran propensión al consumo, como jubilados y asalariados con sueldos bajos. Los acreedores reperfilados se van a ir a dólares en estampida... si cobran.
De inversiones y del mediano plazo, ni hablar...
Hay otra causa de la inflación: el miedo a que quizás volvieran los Fernández e hicieran justamente ésto. La sola posibilidad logró lo increíble: cero emisión e inflación récord a nivel mundial.
La aversión al peso subsiste intacta, y la confianza para invertir es menos infinito, así que en cuanto se acabe la capacidad ociosa (como le pasó a los K por el 2007), el riesgo ya no es un pico inflacionario, sino el estallido de una híper. La única manera de evitarla es que la producción aumente junto con la demanda, porque no se puede consumir sino lo que ya se ha producido (o importado). Una vez ocupada la capacidad ociosa, hay que INVERTIR para seguir incrementando la producción y el empleo: ello requiere rentabilidad y confianza. Empezar por un impuestazo como el planteado mata las dos cosas y por ende aleja el crecimiento. Sin inversión, toda la plata que se ponga en el bolsillo irá a precios, una vez ocupada la capacidad instalada que hoy pueda estar ociosa.
Eso sí, los pobres, que no pueden remarcar precios ni comprar dólares, sino que no tienen más remedio que manejar pesos, pagarán el impuesto inflacionario en toda su crueldad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario