No entiendo cómo los bravos Carabineros, junto con el Ejército mismo, se la pasan tirándoles agua a manifestantes aparentemente espontáneos y pacíficos, mientras no pueden evitar que otros incendien decenas de supermercados, iglesias, hoteles, medios de transporte público y hasta una universidad, con evidente organización.
Llama la atención que haya agua (y balines) contra los manifestantes, mientras los incendiarios operen lo más tranquilos.
Manifestarse es un derecho que a lo sumo puede causar molestias. Incendiar bienes públicos o privados es un delito grave que ninguna sociedad mínimamente ordenada puede tolerar, tenga la ideología que tenga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario