lunes, 23 de diciembre de 2019

AMBIENTE Y MINERÍA

EL AGUA NO SE "GASTA"

Se debiera usar el agua, purificarla y reutilizarla en un circuito cerrado, o bien devolverla al ambiente en el estado en que estaba, usando la más adecuada de las tecnologías disponibles. El agua no se "gasta", por principio. Tarde o temprano, vuelve al río, al arroyo, a las nubes, etc. El problema no es usar el agua, sino contaminarla, desviarla o detraerla.

Si así de bien se hiciera y se controlara con eficiencia y transparencia, la cantidad de agua en circulación sería lo de menos. No hay contradicción entre Desarrollo y Medio Ambiente cuando la ingeniería y la ley cumplen sus respectivas funciones sociales. El trámite político, en cambio, es una confrontación sin matices en la cual prevalece el más fuerte, no el que tiene razón.

Si la ingeniería no da garantías, hay que seguir investigando. Si las leyes no sirven, hay que mejorarlas. Si los funcionarios no son confiables, hay que castigarlos duramente y cambiarlos con urgencia. Hacia allí debiera orientarse la lucha y la protesta.

Sustentabilidad no es reponer el mineral, que en general no se consume tampoco, sino que se suele reutilizar casi eternamente. La intervención humana se limita a sacarlo de un lugar y ponerlo en otro.

La lucha y el activismo debe ser para que las autoridades administrativas y judiciales puedan controlar a los mineros para que lo hagan bien, no para parar la minería. La parte buena es que la actividad, por lo general, produce utilidades suficientes para internalizar los costos de respetar y reparar el medio ambiente, desde la exploración hasta la remediación del lugar y el destino final de lo extraído. Claro, coimear es siempre más barato... ¡Contamina más la CORRUPCIÓN que la minería!

Los pobladores locales deben acabar siendo más activos, ilustrados y prósperos. Sus modos de vida tradicionales merecen respeto, como lo de todos los hombres de buena voluntad. ¿Ayuda? Quizás, en la transición, o en una emergencia, nunca como modo de vida cuasi rentístico. El tema es que las ovejas, las huertas y la pesca se pueden reubicar, incluso con apreciables ventajas. En cambio la minería está siempre LOCALIZADA.

La minería es indispensable para los tantos adelantos tecnológicos que todos disfrutamos a diario, y queremos seguir disfrutando. Por ello, la ley la considera de utilidad pública y le da prioridad sobre las demás actividades y usos del suelo, con las correspondientes INDEMNIZACIONES, que deben ser previas e integrales. Siempre hay quien trata de extorsionar un poco más difundiendo miedos u odios exagerados. Las autoridades debieran hacer docencia, justicia y administración, sin caer en la tentación populista de hacerle eco a una agitación cuyos verdaderos intereses nunca quedan del todo claros.

Hecho todo lo cual, el riesgo se estudia, se minimiza, se controla, pero en definitiva se toma.  Riesgo cero no hay más que en el cementerio. Accidentes siempre puede haber. Cuando se produzcan, habría que imponer multas muy significativas, clausurar las minas hasta que remedien la situación y por supuesto hacerlas indemnizar todos los daños particulares y colectivos. Si no la remedian, se puede revocar la "propiedad" minera, más bien una concesión que comporta la obligación de una explotación RACIONAL.

El problema no son los accidentes, es la corrupción. El pueblo debe luchar contra la corrupción, tanto o más que contra las mineras depredadoras.  Con sus dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes.

El disparate es luchar contra la minería, en general y en principio. Por hipótesis, es el uso más estratégico y rentable de recursos absolutamente localizados. Como tal, puede y debe absorber todos los costos de compatibilizar al máximo posible su accionar con el de las comunidades locales, e indemnizar plenamente la relocalización de las demás actividades. El negocio tiene que beneficiar equitativamente a todas las partes conforme a sus diversos intereses.

No es tampoco cuestión de morirse de hambre en un prístino santuario natural, donde todas la vacas son sagradas y todo es intocable. Los cotos de caza reservados a los reyes eran una injusticia en medio del hambre de los campesinos, cómo se pinta dramáticamente en el primer capítulo de "Robin Hood". La sustentabilidad es ambiental, económica y social: excluye tanto la depredación como el santuario.

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