MÁS QUE EL DEBATE POLÍTICO, IMPORTAN LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS
OTRA VEZ SOPA: Prohibieron exportar maíz hasta marzo ¡de 2021!
De la cosecha de maíz, unos 17 millones de toneladas se procesan y 38 se exportan (ya se exportaron 34). El derrumbe del precio será un negoción para quien pueda acaparar, porque primero la siembra parará en seco y luego el precio subirá por escasez, no por la puja entre la exportación y el consumo interno. Si es malo para el consumo pagar más para competir con la exportación, es peor pagar más porque no hay.
Menos producción es menos impuestos, menos demanda de laboreos, menos gasto en los pueblos, menos PBI.
Pasó con la carne y perdimos 12 millones de cabezas de los 52 que teníamos y que todavía no hemos vuelto a tener. Pasó con el trigo y sembramos 3.000 millones de hectáreas menos de trigo, la cosecha más baja jamás vista. Algo se llegó a importar del Uruguay de ambos productos, una vergüenza nacional. Los mercados que perdimos los abastecieron el Uruguay, el Paraguay y el Brasil, que todavía nos lo agradecen... En fin, OTRA VEZ SOPA.
Fue el campo quien en el 2001 ofreció una retención (máximo 10%) para erradicar el hambre. Después Esha se engolosinó y las fue subiendo al socaire del boom de precios hasta el 35%. Logró que se dejara de sembrar trigo (exportamos más del 80%) y que se redujera la siembra de maíz, transformando la soja casi en un monocultivo, con un progresivo deterioro de la estructura de los suelos. Cuando Esha quiso seguir subiendo las retenciones, se incendió el país y fue la primera pulseada que Esha PERDIÓ, allá por el 2008.
Se acabó por tener que importar trigo y carne del Uruguay, porque las retenciones desincentivaron muchisimo la producción. La paradoja fue que al final hubo que pagar el precio internacional como resultado de una política que quería justamente desacoplar "la mesa de los argentinos" de los precios internacionales (y de paso recaudar en pala). Un agravante fue la migración de capital y tecnología argentinos al Uruguay, al Brasil y al Paraguay, que gracias a ello entraron en los mercados que la Argentina desatendió.
Además de tener que pagar o subsidiar el precio internacional, se liquidaron 12 millones de cabezas (equivalentes a todo el rodeo del Uruguay, para darse una idea) de las 52 que había y la siembra de trigo casi desapareció. Los precios subieron por escasez y no por la competencia de la exportación. La diferencia fueron todos los dólares que nunca entraron y la enorme baja del PBI por lo mucho que nunca se produjo: menos puestos de trabajo, menos demanda de insumos y de bienes de consumo, menos recaudación de impuestos, etc. Los K acabaron por quedarse sin dólares, sin crecimiento de la economía y, por último, sin el gobierno.
Macri sacó las retenciones con precios mucho menores y sin embargo recaudó mucho más más por el trigo y el maíz reaparecidos que lo que dejó de cobrar por las retenciones a la soja, además de recuperar los suelos gracias a la rotación de cultivos. Después de las elecciones del 2019, volvió la burra al trigo, o mejor dicho la yegua a la soja...
Para diciembre de 2019, ya estaba casi toda la cosecha vendida, antes de las "retenciones". En la campaña 2020 - 2021 se sembrará solamente dónde se puedan soportar las retenciones, que han dejado de serlo, porque no son pagos a cuenta de ningún otro impuesto, sino un claro derecho de exportación (rareza planetaria). Algo se sembrará, pero seguramente menos y peor. Sin INCENTIVOS no hay producción, ni recaudación, ni dólares, ni empleo, ni alimentos, ni materia prima para la industria, ni NADA. Los decretos, las regulaciones, las compensaciones, NO CUENTAN. El verdadero "paro" es no producir, o producir menos, o producir peor: no se hace por ideología política, sino por falta de rentabilidad.
Los ceses de comercialización son simbólicos, por comparación. Incluso producen un aumento en los envíos anteriores y posteriores a la medida, que por otra parte no incluye los productos perecederos (leche, fruta, etc.). Ni hablar de las chicanas, como difundir que entró una cifra récord "para un lunes" de unas 2.500 cabezas en Liniers, cuando en un día normal entran 10.000 y el martes entraron 250. Los ciclos agrícolas son dos por año, la inercia es mucha y los efectos de las decisiones, buenas o malas, no se ven de un día para el otro. Eso sí, cuando pegan, pegan fuerte.
Un gran sector con tecnología de punta, como la agricultura de contratos: arrendatarios de campos, contratistas de laboreos, consorcios de inversores extra sectoriales, etc. se reducirá mucho o desaparecerá, definitiva o temporariamente. Menos rentabilidad es menos inversión, menos máquinas nuevas, menos valor de los campos, y POR CIERTO MUCHA MENOS RECAUDACIÓN. La comida y los dólares genuinos los generará Magoya.
Aun aquéllos para quienes todavía resulten pagables los derechos de exportación actuales (que por una perversión monopsódica del mercado se descuentan del precio de TODA la producción, se exporte o no), van tener un incentivo muy fuerte para dejar de invertir o para invertir menos en la mera POSIBILIDAD de que los impuestos confiscatorios puedieran subir (como el Presidente YA LO TENÍA AUTORIZADO en la Ley de "Solidaridad") de vuelta antes de que se pueda vender la próxima cosecha. El que se quemó con leche, ve una vaca y llora. Razón no le falta: El 3 de marzo ya lo subió. ¡Cuidado con los Idus de Marzo!
En 2020, lo previsto se produjo y lo imprevisto también. No solamente se aumentaron las retenciones, sino los impuestos al patrimonio, independientes de la renta y de la actividad. Como todos los inmuebles producen una renta corriente porcentual mínima, se convirtieron en un activo tóxico, cuyo costo de tenencia iguala o supera a la renta.
Por lo mismo, los campos y demás inmuebles son bastante invendibles, prueba está la baja de precios, la caída vertical de operaciones y el creciente endeudamiento. A la larga, la baja de la rentabilidad y la iliquidez pueden llevar a los productores que trabajan los campos a perderlos, para beneficio de sus acreedores financieros, de los inversores extranjeros... y de la creciente caterva de políticos y sindicalistas, siempre dispuestos a comprarse unas cuantas estancias, cuando se les presenta la ocasión: Alderete en Pila, Randazzo en Chivilcoy, Moyano en Tandil y otros lugares. Lázaro Báez, modestamente, se compró ¡OCHO EN UN SOLO DÍA! Pobre, al ratito nomás le expropiaron unos pedregales para hacer unas represas, mediante una indemnización sideralmente superior al precio de compra. Son los descuidos de la impunidad. No hay que ser envidioso, pero tampoco estúpido.
Con una devaluación de ARS 20 a ARS 140 o ARS 160/95 el dólar, todos los patrimonios que no estaban en pesos se "multiplicaron". Eso no es "ganar" nada, es solamente mantener el valor... hasta por ahí, porque el dólar tiene su inflación, los inmuebles bajaron un 10%, los bienes exportables bajaron por las retenciones, el Merval está en el sube y baja y perdió el 50%, los bonos el 55%, etc. Claro que las grandes víctimas son los jubilados, los asalariados, los locadores, los acreedores hipotecarios y demás inversores en pesos, que perdieron aproximadamente 3/4 de sus ingresos.
Todos esos desincentivos se potencian con el control de cambios. Las importaciones se pagan con el dólar oficial de ARS 72, un cuantioso subsidio que torna a la producción nacional más inviable de lo que siempre fue. Cuando los exportadores sujetos a retenciones recibían ARS 46 y en el mercado pagan los productos en proporción al "blue", lo cual hace casi imposible generar dólares genuinos para entregarlos obligatoriamente a la mitad del precio que piden en la bolsa (MEP). Los números del riego no cierran ni para el maíz... y las sequías nos ametrallan. Entonces arrecian las barreras burocráticas a las importaciones, lo cual paraliza la industria, bajando más el PBI, el empleo, la recaudación... y las inversiones, que tienden a cero.
Cada regulación crea una trampa. Las altas finanzas están de fiesta, haciendo millones en minutos gracias a los arbitrajes entre los distintos tipos de cambio (hacer purée, ahora "rulo", comprando dólares al precio oficial, o en la Bolsa y vendiendo al blue), a la manipulación del comercio exterior (sobrefacturación de importaciones y viceversa) y a la especulación que permite la volatilidad de los bonos de la deuda.
Lo increíble es que el discurso oficial es suspender pagos de la deuda, para que la economía crezca. ¿Cómo se puede hacer crecer una economía aumentando los impuestos, subsidiando las importaciones y castigando (o prohibiendo) las exportaciones? Aumentar los ingresos del Estado y cortar los pagos que debe tiene una sola explicación HACER CAJA PARA FINANCIAR LA CORRUPCIÓN.
Se puede ser solidario con los que menos tienen, pero si a uno le sacan todo, el que menos tiene será él. es lo que va a pasar si siguen con estas retenciones monstruosas.
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