miércoles, 12 de junio de 2024

BLASONES DE PERSECUSIÓN

BLASONES DE PERSECUSIÓN

La Argentina es tan paradójica que nos ufanamos de ser hijos de perseguidos. Yo soy hijo de "cesanteados", lo cual fue menos cruento, pero bastante doloroso, en su momento.

Mi padre José Sinland, autor junto con su querido amigo Héctor Trevisan de textos de Historia que tuvieron prolongada vigencia y titular por concurso de la materia en el Carlos Pellegrini, fue cesanteado por Perón. Ello lo obligó a concentrarse en su Estudio Jurídico, pero a pesar del gran provecho material que casi sin querer logró no se consoló hasta que fue reincorporado con todos los honores. Se jubiló como Vicerrector de su querido "Pellegrini" en 1960, después de haber manejado con toda energía la crisis de la "laica o la libre". No hay mal que por bien no venga...

A mi madre, menos militante pero más poderosa, casi intocable, la transfirieron del Normal 1 de Córdoba y Riobamba a un Colegio de Ramos Mejía, para que renunciara. Los sorprendió asistiendo puntualmente: gracias al chauffeur de un tío, aprovechó los viajes para intentar en vano aprender a manejar. Era la única Profesora de Inglés que llegaba a dar clase en su propio coche con chauffeur, pero ¡manejando ella!

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