lunes, 5 de agosto de 2024

PAGAR LA FIESTA

En la Argentina, desde hace casi un siglo, nuestro estilo de vida y bienestar no es acorde a nuestros números macroeconómicos. En parte se puede explicar por la enorme y pujante economía informal. En parte, por políticas populistas de gastar sin recaudar.

Alguien paga la fiesta. SIEMPRE. Consumir riqueza acumulada, expropiar y socializar rentas, succionar inversiones extranjeras directas sin recupero y tomar deuda externa sin devolución regular, todo ello aplicado sucesiva o simultáneamente, conformó un primer ciclo que permitió consumir a cuenta por mucho tiempo, quizás demasiado. A fuerza de nunca pagar en tiempo y forma, dicho ciclo se agotó y entonces empezamos a robarnos entre nosotros directamente mediante la emisión, que sin crecimiento resultó inflacionaria. Hoy los enormes sectores de la población sumidos en la pobreza, la indigencia y el hambre son quienes están pagando su fiesta de ayer y la de algún transnochado que todavía insiste en seguirla hoy, encaprichado en su monomanía de borracho.

La última etapa de la drogadicción es la anorexia. El organismo, cada vez más estimulado y menos nutrido, se consume a sí mismo y muere, salvo que, voluntaria o involuntariamente, encare el terrible sufrimiento de la abstinencia. En eso estamos...

Cuanto más fuerte el organismo, mayores son las posibilidades de recuperación y menos largo e intenso será el sufrimiento. Eso sí, las recaídas acaban por ser fatales. Como es cuestión de vida o muerte, el compromiso con la recuperación debe ser total e irrestricto.

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