SUPERÁVIT O ESTANCAMIENTO: EL DÉFICIT NO ES OPCIÓN
Antes de tolerar un déficit fiscal con más deuda o inflación, se cortará el gasto y se incrementará la recaudación, por más recesión que pueda costar.
Si solo se consigue llegar a un equilibrio fiscal, habrá estancamiento y se crecerá lo que las inversiones privadas quieran o puedan financiar.
Si se logra un superávit, se invertirá en financiar obra pública (en competencia por la ejecución privada), en reducir presión fiscal y cargas laborales. Si se produce cierta estabilidad cambiaria con baja de intereses, se podría llegar a crecer... un poco. Si no, no.
Claro, entre no crecer y caer en una crisis con hiperinflación, default, confiscación de depósitos y cajas varias, es preferible crecer poco o nada.
Se tardará en arrancar, pero cuando se arranque, es de esperar que el crecimiento sea firme y sostenible.
INSISTENCIA EN GASTAR
El gasto resuelto por el Congreso para el Garrahan es insignificante, pero el aumento a las universidades nacionales representa un 0,2% del PBI.
Según las cuentas del gobierno, el superávit primario sería del 1,6 del PBI y el financiero del 0,50. Según otras cuentas (intereses devengados de la deuda, etc.), es menor, nulo o negativo. Con las insistencia parlamentaria en las leyes vetadas, se VOLÓ. Como el equilibrio fiscal es innegociable, el Jefe de Gabinete tendrá que ejercer su facultad de reasignar partidas, eligiendo los gastos que se tendrán que reducir para poder afrontar los que demande ejecutar las leyes que se le han impuesto.
En el contexto de confrontación por el que todos han optado, es de suponer que el Ejecutivo cortará por dónde más les duela a los generosos diputados y provincias que votaron la insistencia. Podría empezar por los ATN, que todavía son DISCRECIONALES y seguir por cancelar todo refuerzo presupuestario, amén de cortar la financiación contemplada de obra pública nacional en ESAS provincias hasta el 2027.
Es verdad que no todo lo ofrecido a las provincias se les envió, lo cual puede haber afectado la credibilidad presidencial. Ahora se acabaron las dudas: pueden tener la más plena SEGURIDAD de que no se les va a mandar ni un centavo más de lo que por ley les corresponde hasta el 2027.
Todos reconocemos la calidad académica de la UBA y las demás Universidades Nacionales tradicionales. Sin embargo, sólo una auditoría de las cuentas respaldadas por documentación emanada de terceros aventaría las dudas de que además funcione como una caja del radicalismo "Evolución", de Lousteau, donde milita el vicerrector Yacobitti. Las diecisiete recientes Universidades Nacionales del conurbano, a su vez, están sospechadas de ser meras cajas de La Cámpora: baste recordar los cuantiosos fondos entregados a Andrea del Boca por la Universidad de San Martín para producir un teleteatro cuya calidad resulta incomprobable, puesto que jamás se llegó a estrenar.
LA SOLUCIÓN CONSTRUCTIVA: AUDITORÍA Y LEY DE PRESUPUESTO
AUDITORÍA
El Gobierno se tiene que poner a hacer sintonía fina: más bisturí y menos motosierra. Hay que separar la paja del trigo ANTES de cortarle los víveres a justos y a pecadores por igual. No se puede descargar el esfuerzo de rectificar la dispendiosa y corrupta gestión estatal sobre los legítimos beneficiarios, cuyos débiles hombros no pueden ni deben soportarlo.
La auditoría general de toda la administración pública es un trabajo enorme, para el cual hay que aprender a reclutar cuadros capaces, comprometidos y moralmente solventes. Es difícil hacerlo sin tener partido y habiendo ofendido a los dignos afines.
PRESUPUESTO
Un buen presupuesto nacional, idealmente BASE CERO, es el deber ineludible y pendiente del Congreso. Allí también hay una tarea ingente, para la cual se necesitan cuadros técnicos de excelencia y convicción.
Solo en un contexto de politiquería preelectoral se pueden movilizar a plazas y cámaras durante semanas al votar, vetar e insistir leyes para imponer gastos puntuales en una y otra cosa, con poca o ninguna provisión de fondos.
La resonancia mediática podrá ser electoralmente rentable, pero en realidad las leyes son normas GENERALES. Es absurdo que el Congreso de la Nación funcione como una paritaria para los residentes de un solo hospital. Mucho menos debe prestarse para excluir arbitrariamente a la Universidad y a los prestadores de servicios de apoyo a discapacitados del esfuerzo general que implicó haber congelado los salarios del sector público en aras de derrotar a la inflación y equilibrar las cuentas.
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