Cambiemos tiene buenas razones para afrontar las PASO con serenidad y optimismo: si le va bien, en las generales le afluirá el voto exitista; si no le va tan bien, el miedo a Esha le dará los muchos votos del miedo. La Porota, en cambio, se perjudica aunque le vaya bien, porque su techo es de cemento armado y su propio éxito galvanizará a quienes no la pueden ni ver. Si le llega a ir regularón nomás, se transformará inmediatamente en un cadáver político y más en candidata a presidiaria que a otra cosa. Propios y extraños huirán en estampida, porque quererla no la quiere nadie, quienes la acompañan lo hacen porque creen que les conviene y al cadalso llegará más sola que gaucho malo.
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