LA TORMENTA PERFECTA
RESUMEN
Llevávamos varios trimestres de crecimiento modesto, pero firme cuando en abril de 2018 ¡zas! se sancionó el impuesto a la renta financiera y al mismo tiempo la Reserva Federal subió la tasa: ello cortó el carry-trade del cual vivíamos, todos se fueron a recomprar sus dólares que, en medio de la peor sequía, no había en las reservas del Banco Central. De allí al Fondo, que impuso el equilibrio fiscal primario (presión fiscal firme y gasto público restrigido) y encima, para manejar el dólar, una tasa exhorbitante: el efecto recesivo (pymes en la lona, cero trabajo, pobreza rampante) fue devastador y persiste hasta hoy. En fin, la tormenta perfecta... ganar elecciones en ese contexto sólo es posible porque el adversario es HO-RRI-BLE. Gracias a Dios, lo demuestra a cada PASO...
ANÁLISIS
Se hace lo que se puede pero la situación es una "tormenta perfecta", con todas las variables alineadas en contra:
1) No hay credibilidad hay poca inversión "genuina" a riesgo. Socios no hay muchos, hasta los del gobierno tienen la plata afuera.
2) Deuda (comercial, voluntaria, no de organismos multilaterales porque les tenemos alergia) + obra pública, que es el mal menor, se transforma en + deuda y - obra pública, que es acelerar contra la pared. Sube la tasa en EEUU y la balanza de pagos se nos va al diablo. El petróleo justo aumenta y atiza el fuego. De allí el FMI.
3) Inundación, sequía e inundación de nuevo, de las peores en años = unos USD 8.000 millones menos de ingresos genuinos (más o menos lo que se reemplazó con reservas, por ese lado es un consuelo). De allí el FMI.
4) Un gobierno simpaticón, "light", "es lo que hay", "mejor que la otra", etc. Baila y hace bailar al ritmo de un gurú marketinero inexplicablemente exitosísimo a quien se confunde con un estadista. En realidad, son unos pocos amigotes medio tarambanas, que forman un grupete ciego, sordo, mudo, caprichoso y testarudo (Shakira dixit), con alguna excepción para mejor y también para peor. Poco calce para aliados con mucha más cintura política y mucha más sensibilidad social. A los aislados opositores de buena voluntad, ni justicia. A los intelectuales y a los expertos, ni los entienden: al único que tienen, lo atropellan y se aguanta. En general, se les tiene paciencia a falta de mejor cosa y confiando en que ya crecerán, porque los adolescentes son algo torpes, pero muy atractivos y suelen inspirar fe, esperanza... y caridad.
El resultado inicial de corregir las barbaridades más palmarias fue bueno, el crecimiento rebotó tímidamente, la pobreza bajó un poco y en las elecciones de medio término redujeron la minoría parlamentaria que los sigue aquejando. Intentaron ajustar los descomunales desequilibrios heredados de a uno y se les desencadenó la vieja espiral inflacionaria: cuando van por la tercera variable ya hay que ajustar de vuelta la primera, que se les volvió a atrasar, y así sucesivamente. Con las tarifas, pagaron costos políticos siderales para acabar ajustando poco y mal: las facturas salen para cualquier lado, de cualquier manera, parece que las liquidan los tres chiflados. Los precios relativos varían poco en escalones inflacionarios cada vez más altos. El ancla de la economía viene a ser el dólar (prestado) y los salarios (pactados con la eterna mafia sindical), dos variables hipersensibles en la Argentina, todo lo cual es tan sostenible como atar al perro con longaniza o pintarse un blanco con centro en la entrepierna. Hay fuego amigo a ráfagas. La parte irresponsable y delirante de la oposición festeja en forma orgiástica... el hecho increíble de que las torpezas oficialistas la están uniendo. Candidatos mejores tiene que haber, vista la potencia intelectual de la Argentina, pero no aparecen por ninguna parte, ni en el oficialismo, ni en la oposición. Las conducciones partidarias, tan eternas y mafiosas como las sindicales (a veces son las mismas), obturan toda posibilidad de recambio y expulsan inmediatamente a cualquiera que se destaque. En vez de abonar el semillero con el debate, lo envenenan con el herbicida del personalismo... el milagro argentino es la supervivencia. Los superficiales debates televisivos más populares, conducidos por analfabetos (uno barnizado por lecturas tardías y otro no) son muchísimo mejores que los parlamentarios.
¿Que pasó?
Se rifaron USD 8.000 millones y se puso la tasa al 42%, congelando la economía, todo para tapar el sol con la mano, tratando de evitar lo inevitable, o sea que un dólar atrasado y escaso corrija al alza: se castigó a los exportadores y se premió a quienes fugan sus capitales y su consumo. El "éxito" es conseguir plata más barata para seguir haciéndolo.
¿Que opción hay, en la coyuntura y después?
Como dice Borges, siempre el coraje es mejor: en vez de una sangría lenta y previsible de las reservas, que es una ganga para la especulación, de última habría que haber sorprendido al mercado: dejar subir el dólar y no vender las reservas de entrada.
El poder de fuego está bueno, pero si se lo usa con una estrategia inteligente y una táctica hábil está mucho mejor. Si la burbuja generada por el pánico alcista no estallara sola y se desmadrara del todo, digamos USD 1 = ARS 30, de golpe un mazaso súbito de USD 4.000 o 5.000, o de lo que haga falta (las palabras de Draghi que salvaron a Europa en una parecida) para generar un pánico bajista, un Hiroshima cambiario, poniéndolo tipo a 20. Hacer que los especuladores pierdan en serio, mucho y rápido, por una vez... o a lo sumo por dos o tres veces: el que no aprende y se deja de embromar, se funde o se muere de un síncope. Pasada la borrasca, poco a poco, el BCRA puede ir recomprando hasta dejarlo tipo 25, levemente alto, digamos "competitivo", pero dentro de lo "normal".
Siempre quedan los ARS que se pueden emitir contra los USD 3.000 o 4.000 de reservas que se "salvaron". Con ellos se puede atender a los heridos, subsidiando un poco los alimentos o algún insumo importado esencial que resulten impagables con el dólar a 25. Solito, éste va a tender a la baja cuando se vayan liquidando las exportaciones adicionales y se reduzcan las importaciones de chucherías y de productos que producimos de lo más bien acá, por efecto de dicha paridad "competitva".
Por fin, mercado y sintonía fina, hasta que la otra fina (la cosecha fina) dé revancha. Entonces, TASA DE CAMBIO EQUILIBRADA (o levemente alta) y CRECIMIENTO tranquilo y firme, un poco mayor que el 2 o 3 % que teníamos, pero nada desestabilizante tampoco.
FIN DE LA FANTASÍA, ja-ja
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