martes, 27 de agosto de 2019

EL ASFALTO SÍ SE COME

Los hechos no se debaten, se prueban. Haya uno u otro pavimentado más o menos, lo cierto es que un gobierno combate el crimen del hambre en la Argentina ubérrima mucho mejor con el asfalto, que da acceso a la salud, la educación, el trabajo y la comida, que tirándoles a los hambrientos un choripán de vez en cuando. La realidad es que el estado no puede darles de comer a todos los hambrientos todo el tiempo lo que les saca a los saciados. Sólo puede y debe brindar infraestructura, como el asfalto, bienes públicos, como la salud y la educación, y fomentar INVERSIONES, sin las cuales no hay TRABAJO, que es lo único que erradica el hambre. La asistencia es un paliativo en la emergencia, no una política permanente. Prometer asistencia crónica a cambio de votos es trampa de malvados para embaucar estúpidos y la peor forma de explotación. Si la pobreza es el negocio del político perverso, es lógico que la fomente y la perpetúe. EL ASFALTO SÍ SE COME, LA COMIDA ESCLAVIZA.

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