jueves, 29 de febrero de 2024

¡SE FUE OTRO TREN!

 Mientras los argentinos distraemos el hambre con los chisporroteos de nuestros cortocircuitos políticos, el mundo sigue andando. Por ejemplo:

https://econojournal.com.ar/2024/02/que-hay-detras-del-freno-de-estados-unidos-al-otorgamiento-de-nuevos-permisos-de-exportacion-de-lng/#comment-8770

Si hubiéramos tenido listo el gasoducto y la planta de liquefacción, ¡qué oportunidad para entrar en la UE con nuestro gas! Lejos de ello, nosotros seguimos dejando pasar trenes mientras peleamos como borrachos, no en el bar de una estación remota, sino en el Congreso de la Nación:

https://www.bnamericas.com/es/noticias/ypf-y-petronas-estan-dispuestas-a-invertir-en-gnl-argentino

 Aquí y ahora, la recesión arrecia. Un amigo, casi poeta, me escribe, más o menos ésto:

 Renegamos de la brújula, pero desplegamos gran energía para avanzar sucesivamente en todas direcciones. Nos agitamos y agotamos para permanecer dando vueltas alrededor del mismo punto.

 Cómodos en la contradicción, creamos atroces paraísos.

 Nuestro "Estado de Bienestar" consistió en aumentar las muertes, los robos, el narcotráfico, la pobreza, la inflación, los impuestos y una corrupción que superó lo monumental.

 Creímos en un Hada Madrina que prometió crear riqueza fomentando la vagancia, ¡y nos despertamos en brazos de la Bruja Cachavacha!

 Toleramos un gobierno que quiso controlarlo todo y acabó en una anarquía descontrolada.

 Creímos vivir en el cielo, pero habíamos caído en el planeta Júpiter, constituído por un 95% de gas... con sólo un 5% consistencia.

 Todos gritamos, nadie quiere ceder. Sin embargo, hace un par de meses parecieran estar cediendo el déficit, lea inflación, el riesgo país, los cortes de calles, los ñoquis, los curros, etc. Salimos del coma a la terapia intensiva, pero nos sentimos ya en la cancha. Por eso nos cuesta aguantar el anunciado malestar que nos causa uno que quiere sacar controles y poner orden en las calles, en la administración y en las cuentas. Queremos seguir mal, y luego peor, con tal de que no nos saquen la anestesia. Somos un paciente crítico que se quiere arrancar las cánulas para ir a jugar con la guadaña que se cierne sobre su cabeza, y después guitarrear un rato con el arpa. Pretendemos locro y asado con cuero en el postoperatorio... de postre, ¡queremos flan!
 

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